sábado, 7 de noviembre de 2009

Antes ¿?¿? Después 2008
LOS PALACIOS
(Segmento)
"Quien pierde sus orígenes pierde identidad". Raimon.

Calle 23 (antes Antonio Maceo)
Calle 23 = La principal y más antigua calle del pueblo. En sus inicios se llamó Alfonso XII, en honor al Rey de España. También se conocía como Calle Real, por ser la vía principal del pueblo y llevar el nombre del rey. Su último nombre fue el de Antonio Maceo, en honor al Lugarteniente General Antonio Maceo (El Titán de Bronce".














A la izq., (inferior) actual Biblioteca Pública Municipal. Esquina con la Calle 28 (antes Calle Serafín García). Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo). A la derecha (superior) antiguo Club Hispano Cubano. Fotografía: ARCHIVO (OGEPE).














A la izq., (inferior ) actual Galería de Arte. Fotografías: ARCHIVO (OGEPE). A la derecha, (superior), antiguo Ayuntamiento Municipal.
















A la izq., (superior) actual edificio de apartamentos. Esquina con la Calle 24 (antes Calle Céspedes). Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo). A la derecha (inferior) antiguo almacén de víveres. Fotografía: ARCHIVO (OGEPE).














A la izq., (inferior) actual Oficina de Electricidad. Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo). A la derecha (superior) antiguo establecimiento farmacéutico. Fotografía: ARCHIVO (OGEPE).



sábado, 31 de octubre de 2009





MUSEO HISTÓRICO CUBANO

MUSEO CUBANO

3131 Coral Way

Miami, Florida, 33145
"Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta". Homero.

El GRUPO PALACEÑO PARA EL ESTUDIO DE NUESTRA HISTORIA Y TRADICIONES, con extraordinario orgullo hizo la donación de un ejemplar del libro "RECORDANDO A LOS PALACIOS", al MUSEO HISTÓRICO CUBANO, de la ciudad de Miami, Florida, para su correspondiente exhibición en tan destacado recinto, a cuyo Presidente, el Señor Julián Valdés, hemos hecho llegar nuestro eterno agradecimiento, por aceptar nuestra solicitud.


Esta donación fue hecha en memoria del querido palaceño, que fue Presidente de nuestro grupo, Hermano Jesús M. García Vázquez, fallecido en Cuba, el mes de Julio del año 2008. "Tito", como cariñosamente se le conocía, fue la fuerza creadora e impulsora al mismo tiempo del grupo, máximo responsable en la confección de esta publicación, siendo autor de muchos de los trabajos que aparecen en el libro y colaborando con investigaciones sobre la historia del Término Municipal de Los Palacios, Provincia de Pinar del Río, Cuba. Este ejemplar estaba destinado para el hermano Tito, pero por situaciones existentes y fuera del control del grupo, nunca pudo llegar a sus manos.

Fotografías relacionadas con el museo y la exhibición:


























Barrios, Esquinas y Lugares Populares de Los Palacios

Primera Parte (1)Por Jesús M. García Vázquez


Aunque todas las calles del pueblo estén identificadas con números cardinales y en igual sentido las viviendas que les señalan su posición en la vía donde se encuentran enclavadas, impresa esta numeración en una placa metálica situada en una parte visible del portal o fachada, la población utiliza nombres y términos, creados por los propios pobladores, para identificar determinados sitios del pueblo. En estos señalamientos populares, en que se busca una más fácil localización de un lugar, intervienen calles, esquinas, barrios y otros parajes. Siempre en la formación de los sustantivos para designarlos se utiliza el de un establecimiento o comercio, nombres y apellidos de prominentes y populares personas, un plantel educacional, templo religioso y una fábrica o industria. Asi como actos o sucesos que conmovieron al pueblo o fueron objeto de comentarios, por su naturaleza trágica, violenta y de cualquier hecho fuera de lo normal.
Así, por ejemplo, es más fácil y de rápida comprensión el decir: - “la esquina de Bárcenas”- , que no decir: - El lugar donde hace esquina la Calle 20 con la Calle 23”, - (antes la Avenida Warren con la Calle Antonio Maceo). Algunos residentes en el pueblo pueden que no conozcan el número de las calles del mismo, pero si todos conocen la popular “Esquina de Bárcena”, como la “Calle del Chino Mulato”, la “Esquina de Mongo Lugo” y el “Barrio de la Iglesia”.


BARRIO DE LA IGLESIA. Comprende toda la zona donde se encuentra situada la Iglesia Católica, al final de la Calle 23 (antes Calle Antonio Maceo). en dirección al río. Es el barrio urbano más antiguo del pueblo y sigue siendo utilizado su nombre por la población.
CALLE 32: Esta calle tenía su nacimiento en la vertiente norte, con la Finca Famaní (hoy edificios) y pasa por el lateral izquierdo de la Iglesia Católica y desde la fundación del pueblo se le llamó Calle Iglesias. Es una de las primeras calles del pueblo y su nombre se debe al templo religioso. En el lateral derecho de la iglesia también existe una corta calle, de una cuadra de longitud, que nace en la Calle 23 (antes Calle Antonio Maceo) y muere hacia el sur en la Calle 25, (antes Calle Fe) que pasa por el fondo de la iglesia. Esta callecita se le llamaba San José en alusión al santo católico. Hoy es también Calle 32. (A la izq., fotografía de una de las construcciones más antiguas del pueblo. Es el Cuartel de la caballería colonial española situado en la Calle 23, casi esquina con la Calle 32,(antes Calle Antonio Maceo, casi esquina con la Calle Iglesias). Del Libro Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia, por el P. Joaquín Gaiga.

La pared a la derecha en la fotografía (una de las más antiguas edificaciones del pueblo) situada en la Calle 32 (antes Calle Iglesias), formaba parte de la catequesis, donde se impartían diversas clases. Al fondo la Iglesia Católica. Fotografía: ARCHIVO (OGEPE).


ESQUINA DE BARCENA. Ha sido por más de 80 años uno de los sitios de mayor arraigo popular y de constante mención, sobre todo por encontrarse en la céntrica Calle 23, (antes Calle Antonio Maeo), haciendo esquina con la Calle 20, (antes Avenida Warren). Su nombre se debe al apellido de un español, Antonio Bárcenas Aguirre, que se estableció en ella, antes de 1920, a operar un comercio en distintos giros: bar, hotel, bodega y billar. A la muerte del Señor Bárcenas, su viuda e hijos siguieron administrando los negocios. En los momentos actuales todos en el pueblo siguen mencionando a este lugar por el nombre popular de “La Esquina de Bárcenas”. Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo).


CALLE 20: Es la calle que antiguamente comunicaba a Los Palacios con la Carretera Central y actualmente con la autopista. Muy antaño se le conocía con el nombre de Tejas o Calzada. La carretera al Entronque de Los Palacios fue construída en el año 1919, siendo inicialmente un camino de piedras con algarrobos sembrados a ambos lados. Con la construcción de la Carretera Central, que pasaba por el Entronque de Los Palacios, fue asfaltada esta calle por la compañía norteamericana “Sociedad Económica Sugar Mill Co.", de Virginia, que construyó el tramo de la carretera central que se adentra en la geografía palaceña. El presidente de esta compañía era Mr. Jerry J. Warren. De ahí se motivó que esta calle se comenzara a conocer, desde finales de la década de 1920, con el nombre de Avenida Warren. Esta compañía norteamericana también construyó, en 1916, el Central Virginia, más tarde conocido como Central La Francia. Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo).

ESQUINA DE LA SIEMPREVIVA. Fue el nombre de una bodega, además hacia las funciones de bar y poseía una victrola, propiedad del inmigrante español Felipe Garcia. Este establecimiento estaba situado en la esquina que forman las Calles 19 y 20, (antes Calles Ramón Cruz y Avenida Warren), recibiendo la misma la designación de “La Siempreviva”. Todavía este nombre se mantiene para algunos pobladores de Los Palacios.

El nombre de la Calle 19 (antes Calle Ramón Cruz) más antiguo fue el de Santa Catalina, en recordación a las monjas del convento Santa Catalina de Sena. Esta calle moría, al oeste, en las tierras de la Finca Famaní. A principios de la república adquirió este nombre religioso por realizar su cultos la Iglesia Católica en una casa arrendada que existía en esa calle y hacía esquina, con la antigua Calle Serafín García, después del incendio de la iglesia en 1896. Su último nombre fue el de Ramón Cruz, en referencia al comprador del Reparto Nuevo.


ESQUINA DE LA REVOLTOSA O DE ALONSO. En el año 1930 el culto y locuaz Ramón Alonso, inmigrante español, se estableció con una mueblería en la esquina en la cual convergen las Calles 23 y 24, (antes Calle Antonio Maceo y Calle Céspedes). Años más tarde abandonó el giro de mueblería y se dedicó al de ferretería y víveres. El establecimiento, desde el primer momento, se llamó “La Revoltosa” en recordación a una zarzuela de ese nombre, de cuyo género teatral era muy amante el Señor Alonso.

La Calle 24, (antes Calle Céspedes), usó el nombre de otro de los compradores del Reparto Nuevo de Los Palacios, Sangroniz. Su nominación posterior, y el que más perduró fue Céspedes, en honor a Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria. En la actualidad, también se le dice popularmente Calle de los Ipsanes, por la antigua familia palaceña de este apellido que vive en esa calle, así como también la Calle de los Seis Colegios.

ESQUINA DE EMILIO GOMEZ O DE LA SHOPPING. Es la que forma la Calle 21 con la Calle 24. (antes Calle José Martí y Calle Céspedes) y se le llamó la Esquina de Emilio Gómez desde los primeros años de 1920, por establecerse en ese sitio un inmigrante español de este nombre con el giro de una ferretería. Este apelativo se mantuvo por más de 70 años. En 1997, con la despenalización del dólar norteamericano, una firma comercial perteneciente a la Corporación Panamericana hizo mejoras en el edificio y lo convirtió en una moderna tienda para la captación de divisas. Hoy todos le dicen la “Esquina de la Shopping”.

ESQUINA DE CAPDEVILA. Situada en el lugar en que se encuentran las Calles 20 y 25 (antes Avenida Warren y Calle Luis A. Fernández). Su primer nombre se debió al apellido de un inmigrante español que vivió allí, en la década de los años 1920. Después pasó a ser designada como Esquina de la Funeraria, por establecerse en ese punto el Señor Pedro Rodríguez (Perico), con el giro de la venta de pompas fúnebres. La población de hoy no hace uso de estos nombres. El nombre más antiguo de la Calle 25 (Calle Luis A. Fernández) era Línea, por encontrarse al sur y paralela a la línea del ferrocarril. Su segundo nombre fue Luis Fernández, en referencia a este hombre de negocios que vivió en esa calle y fue propietario de casas, fincas y tiendas. Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo).


jueves, 29 de octubre de 2009









Mapa de la Provincia de Pinar del Río, Cuba.

(Después del año 1959, hasta Junio, 2010).


Actual mapa de la provincia de Pinar del Río (Junio, 2010). Por el este solamente hasta los Términos Municipales de La Palma y Los Palacios. Se creó la Provincia de Artemisa, que acogerá los territorios de San Antonio de los Baños, Mariel, Caimito, Bauta, Guanajay, Alquízar, Quivicán y se sumaron los municipios pinareños de Candelaria, San Cristóbal y Bahía Honda que tendrán como capital a Artemisa.










sábado, 24 de octubre de 2009


Breves Notas Sobre la Historia del Término
Municipal de Los Palacios
"Fortalecer nuestras tradiciones enriquece nuestro porvenir". (Anónimo).
Por Osvaldo Gotera

Esta situado casi en el centro de la provincia, entre la costa Sur y la Sierra del Rosario. Limita por el Norte, con los TMS., de C. del Norte y Cabañas; por el Este, con el TM., de San Cristóbal; por el Sur, con el Mar de Las Antillas y por el Oeste con el TM., de C. del Sur. Patronos: Jesús de Nazareno y La Inmaculada Concepción. Barrios Originales: Limones, Macurijes, Paso Real, Santo Domingo, Santa Mónica, Sierra y Urbano.
La cabecera es la Villa de Los Palacios, fundada en el año de 1760 en terrenos del hato "El Ciego". Está situada junto al río de su nombre, y según el censo de 1953 contaba entonces con una población de 5,250 habitantes. Además de la cabecera, el Término Municipal contaba con dos núcleos de población dignos de citarse: Paso Real de San Diego, Bacunagua y el Central La Francia. Paso Real, antes llamado Julián Diaz, está situado en ambas orillas del río San Diego, sobre la línea de los Ferrocarriles Occidentales a siete kilómetros de Los Palacios, con el que se comunica tambien por carretera, existiendo otra que lo une a la Cerretera Central y al pueblo de San Diego de los Baños. Su población urbana era en 1953 de 1,436 habitantes. Bacunagua es un caserío existente entre Los Palacios y Taco-Taco, a orillas de la línea férrea.
El pueblo de Los Palacios fue fundado en 1760, en terrenos del Hato El Ciego, conforme hemos dicho anteriormente. Sobre su nombre existen varias versiones, entre ellas: Una destaca que se llamó "LOS PALACIOS", en memoria del pueblo de ese nombre, bastante antiguo por cierto, que aún existe en Andalucía, en España, de donde procedían muchas de las familias fundadoras del nuevo poblado. Otra, pasada de generación en generación, señala que mucho antes de la fundación del pueblo, vivían en la orilla oeste del rio Los Palacios, una numerosa familia de apellido Palacios y se oía a los vecinos y habitantes cercanos del lugar, decir: "voy a pasar por el sitio de los Palacios","mañana iré a la casa de los Palacios", refiriéndose claramente al apellido de dicha familia. La fundación se produjo en una época en que todavía solían verse por las inmediaciones algunos aborígenes.

Originalmente una Capitanía Pedánea adscrita a la Tenencia de Gobierno de San Cristóbal, Los Palacios, pasó a la condición de Término Municipal el 1 de Enero de 1879, al dotársele de Ayuntamiento, conservando dicho carácter hasta la promulgación de la Orden Militar 23 de 1902 que lo suprimió, incorporando sus barrios al Término Municipal de San Cristóbal. Una ley de 20 de Julio de 1910, iniciativa del representante pinareño Severo Moleón y Guerra, le restituyó el carácter de municipio. Al principio la población inmediata, Paso Real de San Diego, tenía vida propia y era conocida con el nombre de Julián Diaz. Fundada en 1820, no tardó en convertirse en Capitanía Pedánea, llegando a contar en 1851 con 50 casas y 248 habitantes, pero como carecía de iglesia y de todo culto, el pueblo no progresaba.
El 1 de Septiembre de 1866 se le reconoció como Término Municipal, dotándosele de Ayuntamiento y dándosele el nombre de Paso Real de San Diego, que conservó hasta decisión del gobernador general de 29 de Julio de 1898 restituyéndole el nombre antiguo de Julián Diaz, sólo para que en definitiva el Ayuntamiento fuera suprimido por la Orden Militar 423 de 1900, que dispuso que parte de sus barrios se incorporaran a Los Palacios y parte a Consolación del Sur.Terminamos esta breve sinopsis usando las frases textuales que aparecen al final del folleto del palaceño Mongo Torres:
"Pero el antiguo pueblito indio, ha de sobrevivir, y como el AVE FENIX DE LA LEYENDA, ha de surgir de sus cenizas. MACURIJES, es decir, LOS PALACIOS ha de volver a ser, algún día lo que fue por la laboriosidad de sus hijos. Joya rica, de la VIRGEN CUBA, que ciñe en sus sienes, la esmeralda vuelta--abajera...Asi será, si Dios nos ayuda".

domingo, 18 de octubre de 2009

Entradas al pueblo de Los Palacios


Puente sobre el Río Los Palacios. Entrada al pueblo por el Oeste.







Entrada al pueblo por el Norte.



Fotografías: Ángel González.


SOY PALACEÑO
Por Osvaldo Gotera Perugorría













Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba.
Del Los Palacios, que vivimos. Del que aprendimos a querer.
Al que recordamos y que jamás olvidaremos.

¿Qué es ser Palaceño?
O mejor dicho. ¿Qué otra cosa podíamos ser?

Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba.
Para algunos esto acaso no es mucho,
pero para mi yo íntimo le basta y le sobra.

Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba.
Podía ser de Sta. Cruz de Los Pinos =San Cristóbal (donde nacimos); de Candelaria;
de Consolación del Sur, o de La Habana (la Gran Ciudad), desde donde
muchos pretenden venir, pero eso sería ser artificial, hijo del papel y la tinta,
que no cuadra a mi manera de ser.

Soy Palaceño integral, de las buenas y las malas,
de las verdes y de las maduras.

Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba.
Tengo un escudo y un mapa. No es mucho.
Pero todo es nuestro.

Y tengo sobre todo, una historia llena de nombres, hechos y lugares.
De recuerdos. Tenemos nuestra historia hecha con nuestros esfuerzos.
Con errores. Con aciertos.
Pero es nuestra historia.

Somos Palaceños, de Los Palacios, P. Río, Cuba,
de café negro, de tabaco,
caña y arroz, de música y ron.
De bailes en los Círculos Sociales,
de la procesión del Santo Patrono,
de las Verbenas del mes de Mayo,
de la Playa Dayaniguas.

Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba,
de hablar a gritos,
de jugar a la pelota con mis amigos blancos y negros;
de admirar a las bellas palaceñas;
de caminar por el Paseo de la Calle Antonio Maceo;
de ir a la Estación del Ferrocarril,
para esperar la llegada del tren de las nueve;
de asistir a las sesiones de la Logia “Montecristi”;
de conocer las logias fraternales e iglesias.


De contar con la amistad de Agustín Gato,
del Hermano Masón Buenaventura Calderón,
y de la querida Robustiana y su tacita de café.

Soy Palaceño, de Los Palacios, P. Río, Cuba.
Del Central La Francia (Fotografía: Nelson Fernández),
del Molino Arrocero,
de Paso Real de San Diego; de Rancho Mundito;
de Bacunagua; del Barrio Guano y de los
Reparto Norton y Nueva Era.



No soy un ciudadano, soy una pasión que camina.
Y cuando enfrento a la realidad de mi vida,
que es la lejanía del pequeño y querido terruño, me transformo.
Por eso muchas personas no me entienden.
¿Cómo van a entender que quien tenga casi todo, pida más?
Y es que esos no saben que ese todo reluciente,
adquirido en tierra prestada, a la que mucho agradecemos, y
bajo sol ajeno, no puede curar una enfermedad fatal
que se llama ¡NOSTALGIA!

Dicen que lo que se quiere, cuando se pierde,
se vuelve más amado todavía.

¿Qué era Los Palacios, P. del Río, Cuba?
Pintoresco lugar, desde donde se puede apreciar
la majestuosa y sin igual belleza de la
Sierra de los Órganos y sus típicos paisajes
vueltabajeros como la hacienda “San José de Sumidero”.

Sus campos, vegas y palmas.
No necesitamos ver estas cosas y no las echamos de menos
y saben por qué: Porque las llevamos dentro.

Así, dentro del alma, cargamos a Los Palacios por
todas partes, como un escudo para defendernos de un siniestro.
Con la historia de nuestro querido Los Palacios, vamos
por el mundo, hablando de este querido pedazo de tierra.

Muchos dicen que estamos “locos”, que necesitamos
ayuda profesional. ¡Pues claro que lo estamos!
¿Quién no va a estar loco, si obtiene una herencia
familiar y le roban el testamento?

Los libros que allá no leíamos, los hemos leído ahora aquí.
Los cuadros que allá no mirábamos, los miramos ahora aquí.
La historia que allá no conocíamos, la hemos aprendido ahora aquí.


No vivimos en una casa, ni en un apartamento,
vivímos en un baúl de recuerdos.
Cada vez que destapamos el baúl y encontramos
una fotografía gastada, sufrimos una herida.

Cada palabra criolla que habíamos olvidado
y se redescubre, se transforma en un amuleto
con el que defendemos nuestra autenticidad.

Para nosotros, ser Palaceño es una prueba amarga.
En el destierro, la prosperidad material y la
indiferencia del extraño ante nuestro drama,
nos hacen un solitario.

Nadie nos entiende. Nadie respeta nuestra vigilia,
en espera de que amanezca.
Hasta unos pocos miembros de la familia.
Algunos nos piden que olvidemos,
que nos adaptemos, que hagamos como los
refugiados del mundo: iniciar una nueva vida.

¿Se puede seriamente iniciar una nueva vida?
¿Dónde comenzaremos nuestras nuevas raíces en esa nueva vida?

¿En el 4 de julio americano?
¿En La Independencia Española?
¿En una novela de ficción?

No. La historia de un pueblo
no puede ser una invención diaria, llena de lo artificio de lo prestado.
La historia de un pueblo es la continuidad, lo vivido.

Sobre el suelo querido, el palaceño ha sido de todo:
matemático, jugador de pelota, jugador de gallos, bailador,
cantador de puntos guajiros, profesional, político, rumbero y profesor.

Luis Fúster, con sus visitas a nuestros hogares, es el Palaceño nuestro.
Lencho el cocinero, es el palaceño nuestro.

Lucho y su filarmónica, es el palaceño nuestro. José María el cocinero,
es el palaceño nuestro. El Dr. Lucilo Díaz, el Dr. Valverde,
Higinio Alvarez, Ramón Alonso, el palaceño-español. La Doctora Roselia.

Los días primeros del año es Los Palacios; los 6 Colegios, Fotografía: Archivo (OGEPE),
es Los Palacios.
Nuestra boda con la querida Hilda.
El nacimiento de nuestro querido hijo Osvaldo Lázaro es Los Palacios,
asi como su trayectoria en la educación local.



El Puente sobre el Río Los Palacios y las crecidas del río.
La Ceibita. Del Estadio Cor. Rosendo Collazo.
El Molino Arrocero, y el trasbordador de caña.
¿Se puede olvidar todo eso, porque el anfitrión sea generoso
y la mesa esté bien servida?

Pero Los Palacios está allí, esperando por los hijos dispersos,
simbolizados por este palaceño.