jueves, 8 de abril de 2010

Hacienda Cortina
(Parque LA GÜIRA)
 
 Información tomada del Libro San Diego de los Baños,
Fragmentos de su Historia

Por el P. Joaquín Gaiga

"Nadie ama a su patria por ser grande, sino por ser suya". Séneca.


Entrada al Parque LA GÜIRA
Hacienda Cortina.
Con respecto al tiempo y la manera en que nació el parque y se fue perfeccionando y ampliando, hay claros testimonios. Corrían los años 1916-1917 cuando el Señor José Manuel Cortina, notable abogado y orador cubano, adquirió los primeros terrenos de La Güira, donados por una señora a la cual le prestó un gran servicio forense.

Cuando él vino a ver la recompensa que le había tocado se quedó fascinado por la belleza del lugar, también por la cercanía de la sierra, y parece que se enamoró de forma tal de aquellos parajes que nombró a una persona para que le atendiera las tierras. Hizo después cercar las mismas y en ellas comenzó la cría de ganado vacuno y la siembra de árboles maderables y frutales.

En el año 1920 construyó la portada de piedra dándole su nombre a la finca. Junto con la portada construyó su casa de visitas, y las casas china y japonesa. Siendo hombre que le gustaba lo exótico en relación a las plantas y aves, para ciertas especies de aves traídas de América hizo construir en varios sitios sobre los árboles casitas adecuadas a su reposo.

Posteriormente fabricó un mausoleo donde yacían los restos de sus padres y donde el sacerdote daba misa en ocasiones en que Cortina venía de temporada con su familia. Otra atracción de la finca, creada por Cortina, fue un lago artificial navegable.

En efecto él continuó invirtiendo en la compra, ampliación y organización de una finca de extraordinaria dimensiones y en la ornamentación del parque, los provechos de su exitosa actividad forense y de sus otros comercios. Y nunca se encontró en San Diego a alguien que lo recuerde con rencor.

La entrada del parque era majestuosa. Una vez cruzada esta entrada, el primer tramo del camino, en rápido ascenso como el resto de los caminos que se cruzan y entrelazan entre la variada vegetación, eran en parte pavimentados en mármol, flanqueados por mil faroles esparcidos por doquier. Caminos flanqueados por bosques de una gran variedad de árboles tropicales. Más arriba, al oeste del río y del pequeño lago, había una linda estatua de Venere que tenía delante una amplia fuente de agua. Al lado opuesto de la misma fuente estaba, una estatua en bronce de un negrito tendido en el suelo que recordaba el legendario Taita Domingo sanado por las aguas del río Caiguanabo. Desde este punto, mirando alrededor, se gozaba de la visión encantadora como de un anfiteatro verde de variado matiz.




Mientras que más cerca puede disfrutarse del encanto de jardines a lo largo de una escalinata y una breve avenida cuya belleza justifica el atributo de "Pequeña Versalles", que alguien dio al lugar. Otra atracción eran las numerosas cabañas de varios tipos y dimensiones construidas en los propios árboles. Pero la sorpresa más asombrosa eran las llamadas "casa asiática" y la "casa japonesa". Fotografías: Ángel González.


El Inventor del Parque, Manuel Cortina:


Algunas estatuas están rotas o
han desaparecido.
Llegados a este punto, bien se justifica nuestro deseo de profundizar en conocer  la persona
 de Cortina, del cual no hay en San Diego un mal recuerdo. Quien tuvo la oportunidad de conocerlo antes que emigrara a Estados Unidos lo recuerda exteriormente como hombre alto, delgado, muy fino y gentil. En el momento en que fue nacionalizada la Hacienda Cortina, la propiedad alcanzaba las enormes proporciones de mil quinientas caballerías. Sin embargo, dentro de esta propiedad él ofrecía trabajo y con qué vivir a gran número de familias. Además ofrecía instrucción a los hijos de esas familias.

Actualmente El Parque La Güira ha perdido mucho de su antiguo esplendor. Queda en cierta medida el de la naturaleza, pero siempre más numerosos son los árboles plagados y en parte despojados por los curujeyes.  Las afamadas pagodas se encuentran sin tejas en el techo, sin puertas y ventanas y con escombros  por doquier.
Del lindo lago de un tiempo, surcado por pequeñas embarcaciones y resonante de las alegres exclamaciones de comitivas en busca de diversión, se ha reducido a un valle desolado animado sólo por el murmullo del viento y del riachuelo cuya superficie embellece todavía alguna mancha de prósperas ninfeas.

Las fotografías insertadas a continuación fueron tomadas por Edel Valdés, el mes de Junio, 2012.






Estatua de Venere y la Fuente.























Estatua de un niño de la raza negra, tendido
en el suelo que recordaba al legendario
Taita Domingo, sanado por las aguas del
Río Caiguanabo.














Otra vista de la Estatua de Venere.














La Popular Campana.









Algunos animales son
ahora residentes.














Restos del Castillo.


























Entrada al edificio del Balneario.




























Más residentes.










¿Algunas
reparaciones?



























domingo, 4 de abril de 2010

Comentarios Relacionados con Actividades
Deportivas

Por Osvaldo Gotera Perugorría

A principios de la década de los años 1940, nuestra familia hubo de trasladarse al pueblo de Los Palacios, procedentes del pequeño poblado de Santa Cruz de Los Pinos, donde el que redacta la presente hubo de nacer, así como mi hermano Orlando, ya que mi padre que pertenecía al Ejército Nacional de Cuba, como miembro de la Guardia Rural, fue trasladado a Los Palacios. Debemos destacar que ya habíamos vivido por éstos alrededores, (Central La Francia, donde nació mi hermana Ostelinda y Paso Real de San Diego, donde conocimos a la estimada familia del barbero Antolín Medina, barbero en Paso Real.

En Los Palacios, fuímos a vivir a la Calle José Martí, (actual Calle 21), cerca del Centro Telefónico, que atendía Olga y familia, casi frente al Juzgado Municipal, que en aquella oportunidad presidía el Dr. Jacinto J. Carluch, con Genarito Valdés como Secretario, su esposa Fefita como Escribiente y Dimas Ortega, como Conserje.

Ingresamos en la Escuela Pública, (Los 6 Colegios-3 aulas de varones y 3 aulas de hembras), situado en la Calle Céspedes, (actual Calle 24), con el maestro Ulpiano Rodríguez, después pasamos con la Señorita Aurorita, (Aurora Más). Al trasladarse ésta a la ciudad de La Habana, fueron nuestros maestros, Adria Núñez, como suplente y Julio Garriga, terminando nuestra educación elemental. También tomamos clases de Mecanografía, Taquigrafía e Inglés, con Isabel Inclán, (la querida Chavela). Recordamos la amabilidad y el cariño de la familia Inclán, para todos los alumnos de la Academia Inclán, especialmente Chavela y su hermana Beba. Conservaban un automóvil de principios del siglo XX.

Existía por entonces un equipo de pelota, el cual integraban entre otros, Pedro Ferro, uno de los mejores jardineros centrales de aquella época del beisbol cubano; Orlando Núñez, el defensor del campo corto; Antonio Herrera, formidable receptor con un potente brazo; Armando Fernández, excelente lanzador. El campo de juego se encontraba junto al terraplén que conducía al Central La Francia, cerca del trasbordador de caña. Mucho deseaba ser el "carga-bates" del equipo. Traté de lograrlo, pero no tuve éxito.

Con el transcurso del tiempo, surgieron otras figuras beisboleras que recordamos: Amancio Ferro, hermano de Pedrito. Amancio hubo de jugar pelota organizada en las ligas menores norteamericanas con bastante éxito. Roberto Fernández Tápanes, que hubo de integrar el equipo del Cienfuegos de la Liga de Beisbol Profesional Cubana, jugando en el Estadio del Cerro, en La Habana. En su primer año discutió el honor de Novato del Año. Perteneció también al equipo de los Havana Cubans que formaba parte de la Liga Internacional de la Florida, propiedad éste equipo de la Familia Maduro.

Fotografía de Archivo (OGEPE), Tápanes, el último sentado de izquierda a derecha). Tápanes también jugó en varios países latinoamericanos y concurrió un año al entrenamiento de los Senadores del Washington. Jugó también en las Ligas Menores norteamericanas, en las ciudades de Lubbock y Abilene, en el Estado de Texas. Tápanes participó en el primer juego de beisbol televisado en Cuba. (Octubre 31, 1950). Participó en la V (Año 1953) Serie de Béisbol del Caribe en La Habana, jugando la primera base del equipo de Panamá y en la Serie VIII (1956) en Panamá jugando con el equipo cubano de Cienfuegos.

Al mismo tiempo teníamos entre nosotros figuras de formidable calibre beisbolero, como Enrique Pestana, (En la fotografía de archivo (OGEPE), primero de derecha a izquierda), al que personalmente consideramos uno de los jugadores más completos y prometedores del beisbol cubano, con gran potencial y hubiera llegado sin lugar a dudas a jugar un fuerte beisbol profesional, si la condición
en las cuales se desarrollaba hubiera sido distinta. También Vicente Llano, (En la fotografía de archivo (OGEPE), segundo de izquierda a derecha), vecino del central La Francia, extraordinario lanzador derecho, con el cual compartimos muchas actuaciones como su receptor. Llano jugó con el equipo de aficionados de Artemisa y formó parte de selecciones provinciales y nacionales cubanas. Estamos convencidos que Vicente, tenía calidad de lanzador de grandes ligas, una vez que hubiera tenido la oportunidad de dedicarse por entero al beisbol. (El joven agachado en el centro de la fotografía es mi querido hijo Osvaldo Lázaro Gotera Guerra, "carga-bates" del equipo).

Otro jugador de calidad, Jesús (Ñíngue) Valdés, defensor del campo corto, que fue firmado para jugar pelota en las ligas menores norteamericanas, aunque nunca viajó a los EE.UU. Hijo de Alejandro Valdés, vecino del Central La Francia y que en unión de varios palaceños, entre ellos el zurdo Pablo Cabrera, que fue también líder sindicalista en el Central La Francia y Félix Leal Pestana, jugaron un beisbol de alta calidad en la provincia pinareña.

Como amantes del deporte, hubimos de preparar un cuadrilátero, en el patio de nuestra casa en la Calle José Martí, (actual Calle 21), donde se efectuaban peleas de boxeo entre jóvenes palaceños. También lo hicimos en la valla (chiquita) de gallos, que tenía en el patio de su casa el gallero Guillermo Suárez, en la Calle Céspedes, (actual Calle 24).


De pie, de izq., a derecha: Roberto de
la Cruz, Rico Hevia, Pao Cabrera, Pepe
Polo, Osvaldo Gotera, Armando
Fernández. Arrodillados, de izq., a
derecha:  Adalberto Pérez (el morito),
Guillermo Verde, Oscar Fernández,
Felito Fernández y Gerardo Núñez.
Cargabates: Hijo de Alberto Acosta.
Fotografía cortesía de Roberto
de la Cruz y Aida Pí.
Se organizó el equipo de béisbol Martí y Maceo,  por el Club Hispano Cubano.
(En la fotografía de archivo (OGEPE), equipo original del Club
Hispano Cubano, antes de su integración). Los integrantes después eran de ambas razas, pues la calidad de los jugadores miembros iniciales del club social, no era suficiente para formar un equipo capaz de competir victoriosamente contra los demás equipos de la provincia. Esto se logró aunque existieron polémicas al efecto, frente a la directiva existente en aquellos momentos al frente del Club Hispano Cubano. Delio Cabrera, fué parte muy esencial en la organización de éste equipo, así como Oscar Fernández, Adalberto Pérez y el que escribe. Entre otros muchos, los jugadores: Enrique Pestana, Reynaldo Amaro, El Prieto Linares, Amancio Ferro, Desiderio (Yeyo) Ferro, Oscar Fernández, Gerardo Núñez, Armando Fernández, el Negrito Reinoso y Adalberto Pérez. 
De izq., a derecha: Adalberto Pérez,
Oscar Fernández y Osvaldo Gotera.
Fotografía Archivo (OGEPE).
El Club Hispano Cubano, practicaba también el volibol, llegando a contar con un potente equipo, que compitió exitosamente y en menor escala, también practicó el boxeo como recreación entre sus miembros.

Existió también el equipo Deportivo Los Palacios, como una derivación del equipo Martí y Maceo, bajo la dirección de Delio Cabrera, con la asistencia de Félix Pestana. Este equipo compitió exitosamente en toda la provincia y contra equipos nacionales. El equipo cambió de dirigentes en varias ocasiones.

En el año 1959, según orientaciones del Inder, (Organismo que dirigía los Deportes), se organizó el aparato correspondiente que tendría a su cargo, la construcción del Estadio General Rosendo Collazo. (Fotografía de Archivo (OGEPE). (Comité Pro Estadio Municipal). Esta organización estuvo presidida por Delio Cabrera, con el Doctor Emilio Fúster, como Tesorero; Osvaldo Gotera como Secretario y los Vocales, Adalberto Pérez, Félix Pestana y Oscar Fernández. Los Palacios, fue uno de los seis primeros municipios que logró el crédito correspondiente para iniciar los trabajos del estadio, que fue logrado por el esfuerzo tenaz de éste grupo de deportistas que hicieron posible que el estadio fuera una realidad. Se debe destacar primordialmente, la cooperación desinteresada de la familia del Coronel Collazo, que cedió el terreno para la construcción del estadio, con la sola condición que tenía que usarse solamente para la práctica del deporte. Los distintos equipos de béisbol de Los Palacios, compitieron en todos los campeonatos a nivel provincial.

A principios de la década de los años 1960, surgió en el beisbol palaceño la figura de Antonio (Tony) Oliva, vecino del Término Municipal de Consolación del Sur, y descubierto por Chicho Tabares, conocido cariñosamente como “Chicho el Ranero”. Oliva jugó con nuestro equipo del Deportivo Palacios, por algún tiempo, hasta que fue firmado, por recomendación de Roberto Fernández Tápanes, por el buscador de talento Joe Cambria de los Senadores del Washington, equipo que más tarde se convirtió en los Gemelos de Minnesota, de la Liga Americana. Despedida de Tony Oliva en el Estadio Coronel Rosendo Collazo, en su último juego en Los Palacios, para jugar en los Estados Unidos. Fotografía de Archivo (OGEPE). La actuación de Oliva en el béisbol de grandes ligas fue sensacional. En su primer año completo,(Año 1964) resultó el Novato del Año y hubo de ganar el campeonato de bateo, con un promedio de .323. En su segundo año, ganó también el campeonato de bateo (.321), lo que repitió años después, en 1971, con un promedio de .337. Posee un promedio de bateo de por vida de .304, en 15 años jugando en las ligas mayores. Por haber residido en la ciudad de Chicago, por varios años, tuve la facilidad y satisfacción de estar en contacto con Oliva, por varios años. Lesiones en ambas rodillas, cortaron la carrera en el béisbol de Tony, que se hubiera podido extender algunos años más, debido a la creación del bateador designado. Oliva, en sus 15 años en las Ligas Mayores, conectó 220 cuadrangulares, con 947 carreras impulsadas. Entre sus imparables, aparecen 329 dobles y 48 triples. Participó en la Serie Mundial del año 1965, contra los Dodgers de Los Ángeles. Fue dado de baja, el día 9 del mes de Noviembre del año 1976, terminando su carrera en las Grandes Ligas, jugando siempre con el Minnesota. Oliva permaneció en el equipo varios años como coach de primera base y de bateo. También hubo de dirigir en el beisbol profesional de México.

En el aspecto personal, cuando practicábamos el deporte del béisbol en nuestro querido Los Palacios, no éramos la estrella del equipo ni mucho menos, pero con nuestro entusiasmo y decisión de hacer el mejor esfuerzo de acuerdo con nuestra capacidad y recursos deportivos, este esfuerzo se vio recompensado. Mi posición era la de receptor, algo que nunca imaginé. El bateo no era una de mis mejores cualidades y no me distinguía mucho como tal. Sin embargo, muchos decían que defensivamente, en mi posición, y con conocimiento del deporte en sentido general, mi actuación era bastante aceptable.

Cuando llegamos al pueblo de Los Palacios, y vimos jugar al equipo de béisbol local, soñábamos a diario con poder jugar el deporte de esa forma y gracias al Gran Arquitecto del Universo que me proporcionó el deseo e interés en tal sentido, pude formar parte por varios años del equipo de béisbol que representaba al querido pueblo de Los Palacios.Tuve la oportunidad de jugar con equipos y contra equipos de béisbol que estaban integrados en ocasiones por verdaderos profesionales del deporte, jugando éstos en varios equipos en los Estados Unidos y en otras repúblicas latinoamericanas. Experimenté la satisfacción de conocer lo que significa la camaradería y compañerismo, practicando este deporte que necesita, como la mayoría, para su práctica positiva, la cooperación total entre el grupo que lo practica. Igualmente llegué a sentir la satisfacción de participar en eventos deportivos a los cuales asistía un entusiasmado público, no tan sólo en el pueblo de Los Palacios, sino en varios lugares de la provincia de Pinar del Río.

Sufrimos la agonía y frustración de las derrotas, pero también la extraordinaria sensación de euforia y alegría imcomparable cuando salíamos victoriosos. Como es natural, recordamos mucho más las victorias, que fueron mayores en su número, pero en las derrotas, pudimos encontrar el coraje y deseo de hacerlo mucho mejor en la próxima ocasión. Mucho más se aprende en las derrotas que en las victorias. Cuando se gana, todo es color de rosa, todo es fácil. Pero cuando se pierde y sobre todo, si uno contribuye de cierta forma con la derrota, la sensación de impotencia y frustración nos agobia. Pero si aprendemos y podemos superar esta situación resultamos ganadores de todas formas.

En muchas ocasiones fuimos invitados a jugar con equipos cercanos: Consolación del Sur, San Cristóbal, San Diego de los Baños, etc., cuando necesitaban de nuestra ayuda. Pero antes de hablar de este particular, quiero hacer referencia, como fuimos iniciados de cierta forma en la práctica del béisbol, de una forma más o menos más organizada.

Haciendo historia, diremos que en los inicios jugábamos los sábados o domingos, entre amigos, que formábamos unos juegos para pasar el rato, en cualquier terreno. En algunas ocasiones acudíamos a los comerciantes del pueblo para que nos ayudaran en la compra de parte del equipo, principalmente de las pelotas, que se nos perdían muy a menudo.

En una ocasión acompañaba a un grupo de jugadores locales de entonces para celebrar un encuentro contra un equipo del Central La Francia, dirigido por el hermano Alejandro Valdés, que dicho sea de paso, fue un excelente jugador de béisbol en su juventud. Ayudábamos con los bates, el equipo, llevar las anotaciones, etc. A la mitad del encuentro, el receptor Armando Jane, hubo de lesionarse y se me invitó para que tomara su lugar. No lo pensé dos veces. Esta era mi oportunidad de jugar béisbol más fuerte. Nunca había jugado como receptor. Ni me dí cuenta siquiera que era para jugar como tal. Terminé el juego. El lanzador era Roberto Fernández Tápanes.

Después seguí practicando como receptor en varias ocasiones más y me empezó a gustar la posición. Aunque debo confesar que no muchos querían jugar como receptor y esto, de cierta manera, creemos contribuyó a que se me presentara la oportunidad.

Al organizarse el equipo Deportivo Los Palacios, nuestro receptor oficial, era Desiderio Ferro (Yeyo), que era muy buen bateador. Yo servía de receptor en algunas ocasiones. Cuando Yeyo, dejó de jugar, pues me convertí en el receptor regular. Posición que desempeñé hasta que dejé de jugar.

El concepto deporte dice relación con una actividad física, ya sea como un juego o competición subordinada a un conjunto de reglas. El deporte además se define como una demostración de destreza física y mental; para muchos además es un tiempo de recreación, placer y diversión.
El deporte es considerado una necesidad en el hombre, de esta afirmación se entiende que en casi todos los pueblos de la humanidad han practicado con algún fin estas disciplinas, desde las más sencillas a las más complejas.

Es además correcto afirmar que el deporte va más allá de una actividad física específica, sino que además tiene un importante efecto en la psicología de las personas; la evidencia de esto último está en toda la gama de disciplinas psicofísicas como el yoga y el tai-chi, donde se busca a través de la actividad física la realización integral espiritual del individuo.

Los deportes parecen haber tenido su nacimiento en el ejercicio de destrezas físicas cuyo objetivo único vendría siendo la auto conservación o supervivencia, y asimismo muestran como el hombre, gracias a éstos fue dominando la naturaleza. De aquí podrían derivarse deportes como la jabalina, el tiro al arco, nadar, la lucha cuerpo a cuerpo, entre tantos otros más.

Hay evidencias que en la China se practicaban regularmente los deportes para el 4000 AC, con un fuerte componente gimnástico. En el antiguo Egipto se practicaba en nado, la pesca, el salto alto y la lucha, todo con elaboradas técnicas y reglas. En la antigua Persia se origino el Polo. Para que hablar de Grecia, en donde se celebraban las primeras Olimpíadas; para los griegos el deporte era parte integral e inseparable de su cultura.

La cooperación en el sentido del trabajo en equipo que luchan por conseguir un mismo fin; si no se coopera con aquellos del mismo equipo, éste pierde, y asimismo pierde la persona en un sentido individual. En el deporte se hace presente la comunicación, se transmiten conocimientos, ideas, emociones, y asimismo se aprende a escuchar y comprender. En estas instancias se deben respetar las reglas, porque de lo contrario no habría juego ni tampoco deporte. El deporte obliga a formar personalidades líderes, que escuchan y respetan al resto, pero también se imponen y tienen la capacidad de solucionar problemas muchas veces inesperados.

Sin duda el deporte implica perseverancia y esfuerzo, sin ambos conceptos se carecería de deporte. El deportista siempre acepta una caída y cuando esto ocurre es capaz de levantarse y remediarla. La disciplina es otro valor que otorga el deporte. Los logros no son frutos tan solo de buenas condiciones físicas o habilidades innatas, son fruto de un esfuerzo y trabajo organizado.

"Sabiduría suprema consise en tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen". Sartoris.

viernes, 2 de abril de 2010

Inmigración y Presencia de Chinos en Los Palacios

Fragmentos del Libro Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia
Por el P. Joaquín Gaiga

"Para eso fuimos hechos: para recordar y ser recordados". Vinicius de Moraes.

¿Cuándo, cómo y por qué se produjo esta inmigración de chinos a la Isla en general y a nuestro territorio en particular y qué dimensiones alcanzó?.

Los primeros colonos chinos llegaron a Cuba en el año 1847. Esta inmigración china al principio "fue radicalmente ilegal, pues las leyes de su país la prohibían, fue favorecida por la venalidad de los funcionarios de China y el deseo de emigrar de la gran parte de la población empobrecida y de altísima densidad". La inmigración china se favorece más tarde con la suspensión del tráfico de negros. Se pensó positivamente en los chinos "por ser gente robusta, inteligente, laboriosa económica y sufrida hasta lo sumo".

En el año 1852, el Capitán General José de la Concha autorizó los contratos para conducir a Cuba 13,000 chinos: 6,000 por la firma Villaldo Wordrop y Cía y 7,000 por Pereda Machado y Cía. Fueron ingleses los principales intermediarios y transportadores.

Por ciertos aspectos esta inmigración asiática --afirma Levi Marrero--, procedente sobre todo de Cantón y de Amony y favorecida, a partir del año 1852, por el debilitamiento del poder imperial chino, fue una virtual trata de esclavos desde China a La Habana. Pues los esclavos rurales y los colonos chinos empleados sobre todo en el trabajo azucarero eran obligados hasta a 16 -18 horas de trabajo jornalero en los meses de Diciembre a Junio, con sólo 4 horas nocturnas de descanso. Por eso también entre ellos se produjo un auge del suicidio como vía de escape de una situación, en ciertos casos, humanamente insostenible.

De hecho, durante el período de los años 1853-1860 entraron en Cuba 49,300 chinos. Otros 56,504 llegaron entre los años 1861 y 1869. La llegada de chinos a nuestro territorio municipal en parte fue debida a cierto desarrollo de la actividad azucarera, y en parte a otras oportunidades de trabajo y de comercio, como las de la construcción del Ferrocarril del Oeste en las últimas décadas del Siglo XIX y de la Carretera Central en las primeras décadas del Siglo XX.

En nuestro pueblo algunos de ellos llegaron a abrir varios negocios revelándose gente emprendedora, haciéndose estimar e integrándose bien al conjunto social palaceño. No pocos de ellos además entraron a ser parte activa de la iglesia católica y de organizaciones fraternales. Vamos a escuchar algunos interesantes testimonios de palaceños descendientes de estos chinos. Son descendientes de chinos de Cantón que, como observara Alejandro de Humboldt, junto a Río de Janeiro, se encuentra en el mismo paralelo de La Habana. Estos chinos entones encontraron aquí por lo menos condiciones climáticas muy parecidas a las de sus lugares de procedencia.

Adelaida Reinoso Crespo, nacida 1-4-1911:
Adelaida con sus 90 años cumplidos, al momento en que me es concedido entrevistarla, es la más anciana palaceña descendiente de chinos. Vive, cariñosamente cuidada por su hija Aida Lam Reinoso, nacida 29-1-1934, casada con el palaceño Rafael Muñoz Plasencia, en una sencilla pero digna casita de una calle al sur de la línea del ferrocarril. Ha perdido completmaente la vista como le pasa a no pocos ancianos del pueblo en estos años, al parecer por falta de vitaminas.

No sin cierta fatiga, y con la ayuda frecuente de su hija Aida, así me cuenta Adelaida:
"Mi padre venía de Cantón e hizo parte de los emigrantes chinos que llegaron a Cuba en las últimas décadas del Siglo XIX. Su nombre chino era Ignacio Amán. Aquí le cambiaron el apellido. Sé que trabajó en distintos lugares en un primer tiempo en el sector azucarero. Se casó con una cubana, mi madre era de aquí. En aquel tiempo ganaban un buen dinero y podían enviar ayuda a la familia de allá".

"Después fue maestro tabacalero. Él y mi madre fueron a varios lugares pero, antes de establecerse aquí en Los Palacios estuvieron por cierto tiempo en Pinar del Río donde nací yo".
"Yo me casé aquí en Los Palacios, con Luis Lam Cham, también él de origen chino, de Cantón. Mi marido trabajó en Los Palacios principalmente como comerciante de víveres. Administramos varias tiendas. En un primer tiempo la tienda "La Paloma", (de víveres y frituría). Después: "La Sombra Misteriosa" (víveres), en fin, la de "Serafín García", que fue intervenida; son fechas que no se pueden olvidar, el día 9 del mes de Septiembre del año 1965. Mi marido que pertenecía a la Logia Montecristi murió en el año 1982. Tuvimos 8 hijos (4 hembrasy 4 varones). De ellos 6 se quedaron en Cuba, mientras que 2 emigraron".


 
María Muñóz Rojan, de 60 años de edad, que me habla de sus orígenes:

 
"Mi abuelo era chino y se llamaba Flores Muñóz. Este apellido lo recibió de la familia bajo la cual trabajó como esclavo en el campo primeramente en Artemisa donde sa casó con una cubana de origen mestizo que se llamaba Ramona Rodríguez. Yo soy natural de Los Palacios porque mis abuelos, de Artemisa, se trasladaron para el Central La Francia con los seis hijos entre los cuales estaba mi padre Esteban Muñóz. Mientras que mis abuelos murieron en el central donde hicieron una pequeña fonda, mi padre se casó entre los años 1935-1940 con mi madre Amparo Rojan Andarsio (cubana de origen mestizo). Tuvieron 3 hijos entre los cuales estaba yo".

Ejemplares de cheques.
 "Mi padre trabajó siempre como mecánico en el Central La Francia y cuando este cerró, pasó a trabajar, siempre de mecánico, en el Central José Martí de San Cristóbal, donde además trabajé yo, por 20 años en las oficinas del Poder Popular".


 Julia León Diaz, nacida en 1-10-1936:
De origen chino es la señora Julia León Díaz que vive en la Calle 21, esquina con la Calle 20. De su padre conserva celosamente muchos recuerdos, como por ejemplo, todos sus documentos de cuando vino de China y después de cuando, durante el gobierno de Machado, recibió la ciudadanía cubana. Hasta posee algunos ejemplares de cheques que él enviaba a China desde Cuba para ayudar económicamente a su mamá.




"Mi padre --cuenta la señora Julia-- emigró de Cantón a Cuba en el año 1919 y se llamaba Lau Lam. Tenía entonces 28 años de edad. Al principio trabajó en el comercio aquí en Los Palacios. En el año 1934 se casó con mi mamá, Consuelo Díaz, una campesina palaceña. Al casarse, mis padres se mudaron para Bahía Honda donde nací yo, primera hija, en el año 1936. Después tuvieron un varón y otra hembra, mi hermano y mi hermana, respectivamente en los años 1938 y 1944".





"En Bahía Honda mi padre trabajó en el central azucarero del mismo nombre (Bahía Honda) y se jubiló entre los años 1952-1954. Para sustentar la familia aquí y enviar alguna ayuda a su madre allá, en los meses en los cuales la zafra se paraba, traajaba vendiendo retazos de tela. Yo vine a vivir a Los Palacios en el año 1962, después que fue intervenida en Bahía Honda, la peluquería donde trabajaba y también porque conocí y me casé con Raúl Sánchez, que residía en este pueblo".
Antes de despedirme de la señora Julia, ella me muestra también el documento con el cual su padre asumía el nombre nuevo de Andrés León y una tarjeta con la cual en los años 1940 al 1960 podían presentarse al Casino Chino y hacer compras ventajosas sobre todo de productos de su tierra de origen.

viernes, 26 de marzo de 2010

Más Allá de los Confines Municipales
RANCHO MUNDITO
El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés; en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor". Ortega y Gasset.Del Libro Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia

Por el P. Joaquín Gaiga
Párroco de Los Palacios y Administrador
Parroquial de San Diego de los Baños,
desde el año 1997.

Trátase precisamente de las comunidades cercanas o situadas en la zona montañosa al nordeste del Término Municipal de Los Palacios: Fierro y Santa Teresa que se encuentran a lo largo de la carretera central andando hacia Santa Cruz de Los Pinos. Morán y Campo de Tiro que se encuentran más al norte, cercanas a la sierra; Sabanilla y Rancho Mundito que son pintorescos caseríos situados en plena Sierra del Rosario.




Sierra del Rosario.
Fotografía por Ángel González.

Subir a estos últimos pueblecitos es siempre encontrarse con la genuina y trabajadora gente de la montaña, gozar de un paisaje encantador por sus valles y relieves boscosos y su lozana vegetación sobre todo en la temporada de lluvia. Por allí transitaron los mambises. También estos montes dieron refugio a cimarrones, guerrilleros, rebeldes, alzados, etc.

La carretera de acceso se encuentra en condiciones bastante buenas. Dejado Campo de Tiro, cuyas casitas en parte están pegadas a las primeras laderas de la montaña, poco después se encuentra el mirador de la Finca "La Tranquilidad", hoy propiedad estatal no abierta al público, de la cual escribía el palaceño Armando Hernández Ibañéz: "¿Quién no reuerda este bello lugar?. Propiedad que fue del extinto Senador de la República Dr. Miguel Suárez Fernández, que falleció en tierras del norte."



Otra vista de la Sierra del Rosario.
Fotografía por Ángel González.

Desde allí la carretera empieza a subir más y, después de centenares de  metros, es posible gozar de una amplia visión de la fértil llanura abajo y del espejo azul que constituye la Presa Bacunagua. Estamos cerca también de la cueva donde el homónimo río, después de su misterioso recorrido en las entrañas de la montaña, sale a la vista en un anfiteatro de rocas atormentadas y de florida vegetación.

La carretera sigue entre subidas más o menos empinadas y breves descensos y tramos semi-llanos con declives cubiertos de una vegetación tan espera e impenetrable que parece una alfombra de verde de los más variados matices.

A un cierto punto el valle se abre formando como una pequeña meseta siempre rodeada por alturas en que esta misma vegetación se va aclarando para dar espacio a la presencia de pequeños cultivos de café, de malanga, de maíz, de yuca, de plátanos, de cítricos y otras plantas frutales trepadas en sus declives. Es en este punto del valle que, en tiempos en que no estamos en grado de establecer, surgió el caserío de Niceto Pérez, más comúnmente llamado Rancho Mundito.

"Un anciano de estas lomas me explica: "Este nombre, le deriva al pueblo del Señor Raimundo (Mundito) Ferrer, que habitó aquí más o menos hasta los años treinta. Era un general retirado que transformó éste en un lugar muy atractivo. Él venía de La Habana y vivía en la capital pero, a empezar de cierto período, sus estancias aquí se hicieron más largas y permanentes".

"Invirtió en adornar y embellecer este pueblecito con grandes recursos. Pero también supo sacar provecho de la gran finca que aquí poseía y en el cultivo de la cual empleaba a varios habitantes del lugar. Poseía también una bodega lindísima y bien abastecida en la cual se encontraba de todo, y a pesar de que la gente lo juzgaba mal, en realidad era generoso. Yo soy testigo de ello.

"Por aquí, como usted ve baja el Río Bacunagua que, un poco más abajo, desaparece y se interna en las entrañas de la montaña para reaparecer en correspondencia de la Cueva del Indio, un poco al oeste de la finca de "La Tranquilidad". La llaman también la Cueva de los Murciélagos porque hay millones de estos animalitos y en tiempos pasados el abono de murciélago sacado de aquella misma cueva se comercializaba en camiones".


La piscina en Rancho Mundito.
 "Aquí en Rancho Mundito, el Coronel Raimundo Ferrer, aprovechó el agua del río para construir un lago artificial que todavía en cierto período del verano se llena de agua y ofrece posibilidad de recreo a la juventud. Pero, ¡ojalá usted hubiese podido ver la espléndida piscina que además el Señor Mundito había construído!. Y en aquella sí exigía el máximo de la limpieza: ni se podía echar una colilla de cigarro, ni quería ver una hoja de arbol. Tenía el piso pintado y el agua estaba siempre limpia y azulita porque la hacia limpiar cada día".



"El Castillo",  en Rancho Mundito.
Fotografía Archivo (OGEPE).

"Tenía mucha gente trabajando en cuidar la finca, en arar, labrar, sembrar, cosechar, cortar leña que en parte comerciaba, en parte usaba para hacer funcionar la panadería que aún poseía".

En suma, fue realizando una seria de estructuras que aumentaron la belleza y el renombre del lugar al punto que frecuentemente nos visitaba gente de La Habana y hasta del extranjero. Construyó su habitación en forma de molino de viento holandés y construyó también el otro castillo sobre el despeñadero que domina el pueblo y que ahora, con muchas otras cosas, es una ruina. Siempre quien sube hasta allá goza sin embargo de una lindísima visión del valle y de sus alrededores".

Al irse aquí el Señor Ferrer, alrededor de los años 1932-33, vendió la finca a los Bacindez de vuelta arriba y, menos de diez años después, compraba todo, el administrador de los Bacindez: el Señor Enrique Martínez. Después que en los años sesenta su propiedad y sus aserraderos fueron intervenidos, todo fue decayendo y se acabó con muchas cosas: la piscina, la campana, la pavimentación del lago artificial, varios faroles alrededor del mismo que hacían tan encantador durante la noche el ambiente".

"Se acabaron también muchas flores, árboles frutales, plantas raras. Las mismas mariposas que dicen que adornaban el sitio del gran Parque Lenin en La Habana fueron sacadas de aquí. Un día llegaron varios camiones que se fueron cargados de zarzas de aquellas flores con sus terrones y raíces. Gracias a Dios, sin embargo, no es difícil encontrar esta flor aquí, por encontrar ella en nuestro valle un clima favorable a su prosperar". En cuanto a las plantas raras, una sola quedó y es un palo que no florece en las ramas sino en el tronco, echando las flores más curiosas y más raras del mundo..."

Quien sube hoy a Rancho Mundito y después a Sabanilla pueden encontrar de vez en cuando unas arreas de mulos pequeños y delgaditos carasdos de sacos de malanga. Son los cuadrúpedos más aptos para subir y bajar los pedrogosos y abruptos senderos llevando a cuesta el producto de los campos, trepados por las pendientes de la montaña. Los domingos es frecuente encontrar a unos jinetes montando elegantes caballos con cierta altivez que recuerda la de los antiguos mambises.

De Sabanilla hasta La Palma, hay 50 kilómetros de carretera que recorre uno de los paisajes naturalísticos más fascinantes y que evocan descripciones del Grande Almirante en su empate con una naturaliza todavía incorrupta de esta isla. Lástima esta carretera presenta hoy largos tramos que dificultan y casi prohiben el tránsito a automóviles normales.

jueves, 25 de marzo de 2010

San Diego de los Baños

Del libro "San Diego de los Baños, Fragmentos de su Historia"

P. Joaquín Gaiga
 Por el P. Joaquìn Gaiga
Párroco de Los Palacios y Administrador
Parroquial de San Diego de los Baños,
desde el año 1997.

En el año 1976, al hacerse otra divisiòn polìtico-administrativa, San Diego de los Baños, perdiò el tìtulo de municipio y fue ascrito al T.M., de Los Palacios. En ese status permanece actualmente. Anteriormente pertenecìa al T.M., de Consolaciòn del Sur.


Presentación por Mons. José Siro González Bacallao, Obispo de Pinar del Río.


Desde aquellos lejanos días del año 1632, en que D. Mateo Pedroso mercedó un sitio a D. Diego de Zayas y desde entonces se llamó Corral de San Diego, hasta nuestros días, en que un bellísimo lugar, que comienza a existir como caserío en el año 1843, muchos han sido los historiadores, científicos, poetas y hombres de la letra que han escrito sobre San Diego de los Baños.

El Lcdo., Joaquín José Navarro publicó un extenso y prolijo estudio sobre sus famosos manantiales que fue premiado con medlala de oro por la Sociedad Económica de Amigos del País.

Posteriormente el químico Mialhe hablaría de sus aguas con gran interés científico. Asimismo el célebre químico de Jibacoa, José Estévez, que fue el primero que ya en el año 1822 trató de las propiedades medicinales de las aguas de San Diego y parece que por encargo del Conde de Peñalver, se hizo en ese entonces el primer análisis de sus medicinales aguas.

El historiador José Dollero en su célebre obra "Cultura Cubana", habla extensamente de la geografía y de la historia social, cultural y religiosa de San Diedo de Los Baños, cuya fama correría por el mundo.

Cirilo Villaverde en su "Excursión a Vuelta Abajo", pinta con rasgos inigualables la ubicación de la entonces probre ranchería que era conocida en el mundo por sus célebres baños. El célebre pintor Moreau hizo de las escenas que vio en San Diego una de sus mejores vistas de Vuelta Abajo, dice el mismo Villaverde.

Tranquilino Sandalio de Noda también visitó San Diego y contribuyó muchísimo a que fuera ventajosamente conocido, ya por las bellas descripciones que hizo de sus espléndidos alrededores, ya por los planes que levantó para cambiar en un pueblecito más bonito el grupo miserable de casas que antes existía. Mons. José Siro González Bacallao., Obispo de Pinar del Río.

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Quien viaja de La Habana a Pinar del Río, a la altura del kilómetro 101 de la autopista que une la capital con la provincia más occidental de Cuba, encuentra uno de los pocos carteles publicitarios que, junto a un dibujo esquemático de manantiales, chorros y cascadas de agua, lleva escrito: "San Diego de Los Baños, permanente invitación a la vida".

Los que tienen tiempo, ganas, o necesidad de visitar este pueblo, pueden doblar poco antes y, dejando a la izquierda un campo de cultivos varios y a la derecha de plátanos, llegan antes al poblado de Paso Quemado, hecho en parte de casitas semiescondidas en el verde de los árboles frutales u ornamentales,y en parte de edificios bastante bien distribuidos y atravesados por caminos rectos y anchos, casi todos pavimentados. Al mismo poblado de Paso Quemado es posible llegar prosiguiendo más adelante en la autopista y doblando nuevamente a la derecha, poco antes del puente.

Dejando Paso Quemado, se sigue hacia el norte algunos kilómetros hasta llegar a Entronque de San Diego, donde se cruza la Carretera Central, doble vía que atraviesa Cuba de Oriente a Occidente. Durante este tramo, mientras que el viajero goza el horizonte de la visión de la Sierra que al acercarse ofrece, el espectáculo de su perfil, tanto más bien definido cuanto más despejado es el cielo azul o más cercana la hora de la puesta del sol, al lado lo acompañan: espaciosos potreros o cultivos de mango y de coco, manchas de marabú y, según las temporadas, cultivos de tabaco, de tomate, de yuca, boniato, maíz, etc.

Cruzada la Carretera Central, y dejando atrás el poblado de Entronque, mucho más pequeño que el precedente, el camino hacia San Diego sigue entre ligeros ascensos y descensos, bordeando pequeñas lomas, siempre le acompaña la visión del lindo y placentero paisaje tropical y el continuo encuentro con la gente que camina hacia sus negocios, sus lugares de trabajo o que espera un medio de transorte, de pie a la orilla de la carretera.


Una verdadera visión panorámica de ensueño se presenta a los ojos admirados, al empezar un descenso bastante rápido poco después del otro caserío llamado "Loma de Candela". Parece un abanico abierto que por todos lados ofrece los espectáculos naturales más variados, más bucólicos y más encantadores. Pocos kilómetros adelante se encuentra otro vivaz caserío llamado La Vigía, dejada la cual, falta poco para cruzar el río San Diego que anuncia la periferia del pueblo situado en la margen derecha del río, el cual abrió un corredor de algunos kilómetros de ancho que separa la Sierra del Rosario de la Sierra de los Órganos.

La posición geográfica favorece a San Diego de un microclima favorable. Hay muchos otros motivos que hacen interesante este pueblo y que, en el pasado, empujaron a muchos a visitarlo o concederse en el mismo una más o menos prolongada estancia. No pocos, después, escribieron acerca de San Diego, celebraron el encanto de sus alreadedores y las virtudes saludables de las aguas de su río.

Algunos de los principales acontecimientos de la historia del pueblo.

Cómo en muchos pueblos, en San Diego de los Baños historia y leyenda se mezclan y entrelazan, sobre todo, en relación con los famosos baños a los cuales está vinculada la notoriedad internacional de este pueblo de Cuba que todavía no alcanza los 3,000 habitantes.

San Diego se encuentra aproximadamente en la zona central de la provincia de Pinar del Río, que antes de la conquista española fue habitada por los indios siboneyes que constituyeron en esta cola de la isla los tres cacicazgos de Marien, Guanahacabibes y Guaniguanico, procedendo de la punta más occidental hacia el oriente de esta provincia.

De estos indios, el propio Diego Velázquez en su carta del año 1514 al teniente Gobernador de la Isla Fernandina, (cómo se llamó en un primer tiempo Cuba) escribía: "No tienen casa, ni asientos, ni pueblo, ni labranza, ni comen otra cosa sino, las carnes que toman por los montes,y torgugas y pescado., etc. Lo que es cierto y está bien documentado, obtenido de varias fuentes acreditadas, podemos resumirlo asï:


Año 1862: Esta fecha marca el inicio del poblado. La Habana, el 31 de Marzo de este año, concedía a Don Diego de Zayas y Soto un sitio próximo al charco de las Doce Palmas y mogote de La Güira. Hay otra versión histórica que afirma que en el propio año 1632 Don Mateo Pedroso mercedó un sitio de su posesiones a Don Diego de Zayas, denominándose el mismo "Corral de San Diego". Quizás el nuevo dueño de este territorio quiso dedicarlo y ponerlo bajo la protección del santo del cual lleva el nombre. Postal de San Diego, enviada en el año 1918.

Año 1700: Ya desde el inicio del Siglo XVIII hay noticia de que accedían el poblado los primeros enfermos con el fin de darse los baños en las aguas curativas del río Caiguanabo, llamado después comunmente San Diego. En dichos años, según la leyenda, había encontrado su sanación el esclavo Taita Domingo que terminaba el testimonio de su asombrosa recuperación de la salud exclamando: "Ha sido un milagro de nuestro Padre San Diego. Cuentan que cuando el Taita regresó a casa de su amo, de donde había sido echado por una terrible enfermedad de la piel, dijo que se había curado bañándose "en un agua que pela gallina" y de ahí viene el nombre del manantial de aguas sulforosas más caliente del pueblo.



Año 1856: Según consta en los archivos, fue colocada la primera piedra de la actual Iglesia, que se denominó Parroquia de Entrada el día 1 de Febrero del año 1858. Iglesia de San Diego y el Parque Juan de la Puente, en la década de los años 1920's.



Año 1859: Se daba inicio a la construcción del primer Balneario que se concluyó en el mes de Marzo del año 1861. Terminaban así las condiciones indecentes en que la gente tenía que tomar los baños antes, descritas por el doctor Antomarchi en el año 1833 y por Cirilo Villaverde en el año 1839.









Hasta el año 1948, en la sala de baños, en el interior del balneario, sólo un paraván dividía a los hombres de las mujeres.




Año 1902: San Diego cesaba de ser ayuntamiento. Se dispuso su anexíon a Consolación del Sur.

También con respecto al origen del nombre del pueblo, historia y leyenda se entrelazan. Cuenta la leyenda que se pierde en la noche de las tradiciones, que un vecino del lugar, llamado Diego de Alcalá, tenía una finca conocida por Charco de las Doce Leguas. Con motivo de un fuerte ciclón que azotó la comarca, el buen hombre vio su casa cerca del río, amenazada por las formidables aguas que crecían incesantemente.

Como era buen creyente y fiel cumplidor de la Ley Divina, invocó y pidió con sencilla fe a su Santo Patrono Diego, que le librara de aguel peligro prometiendo regalarle una imagen de su santo a la capilla del lugar conocido por El Álamo.

Una vez pasado el peligro y concedido el favor, cumplió su promesa llevando una imagen de San Diego de Alcalá a la ermita de aquel lugar que, desde entonces tomó el nombre del Santo y le veneró como a su Patrón y protector."San Diego de Alcalá nació en el año 1400 en la aldea de San Nicolás del Puerto, en Sevilla, España

jueves, 18 de marzo de 2010


Sobrenombres Palaceños

Deseamos hacer constar que al decidir enumerar los distintos sobrenombres que recordamos existían en nuestro querido pueblo de Los Palacios, nuestra intención es tan sólo basada en el hecho de considerar que ello forma parte muy única de la historia de nuestro querido pueblo y rogamos, que en ningún momento se tome como carácter de burla o menos precio de condiciones personales o en forma negativa.

Teniente de la Cachimba (Teniente de la Guardia Rural, Fernández.)
“El Cuso Viñas” (Pedro Viñas)
“El Millonario” (Arsenio García)
“Cañiñe” (Ricardo Nardo)
“Sardina” (Limpiabotas)
“Tranco” (Limpiabotas, hermano de Sardina)
“Bolón”, (Osmín Callado)
“El Niño Rubiera”, (Wilfredo Pérez)
“Nicanor”, (Leonel Alvarez)
“Cuco Facundo” (Apellido Vázquez)


“Chaveta”, (Félix Puig)
“Piche el Barbero”
“Chocolate” (Apellido Reyes)
“Rumbero” el Limpiabotas. (Hijo de Cristóbal Solano (Popa)
“Cando” el Pintor” (Hijo de Cristóbal Solano (Popa)
“Popa”, (Cristóbal Solano)
“Manuel El Chiquito”. ( Manuel Fernández)
“Hierro Viejo”, (Arcadio Torres)
“Hierrito”, (Augusto Torres) (Hijo de Arcadio Torres)
“Mayonga”, (Mario Andarsio)

“Berto Andino”, (Roberto Andarsio) (Hermano de Mayonga)
“Pucho”, (Pablo Cabrera)
“Pablo el Zurdo”, (Pablo Cabrera)
“Fosforito” (Apellido Capote)
“Tite el Carnicero”, (Reinaldo Diaz)
“El Chino Ronco”
“Cachaza”, (Pastor Cruz)
“Lencho”, (José Cipriano Pedroso)
“Pao”, (Tomás Cabrera)
“Tilo”, (Lucilo Diaz)

“Polo el Panadero”, (Hipólito Ramírez)
“Pancho Bolo”, (Francisco Sotelo Solano)
“Piche”, (Francisco Salgado)
“Tito el Músico”
“Yiyo el Músico”, (Marcelino Iglesias)
“Fito”, (Serafín Quiñones)
“Boniato”, (Julián Pérez Chamizo)
“La Mocha”, (Epifania Alonso)
“Pandonga” (Apellido Pedroso) (Hermana de Lencho y de Esparraguera)
“El Tio Hano”.

“Rico Hevia”, (Enrique Hevia)
“Piringue”, (Apellido Hernández)
“El Chino Mulato”
“Mula Ciega”, (José Fernández)
“Los Pateros”, (Hermanos Prier)
“Pancho Calabaza”, (Francisco Puentes)
“Catumbe”, (Humberto Morejón)
“Fingue”, (Hermano de Roberto Fernández Tápanes)
“El Niño de la Junta Electoral”, (Angel Gil)
“El Americano”, (Oliver Norton)

“El Toro”, (Rolando Abay)
“Cucú”, (Heriberto Abay) (Hermano de Rolando Abay)
“El Pío”, (Ramón Pérez)
“Chuco”, (Joaquín Calderón)
“El Morito”, (Adalberto Pérez)
“Tato”, (Ricardo Betancourt)
“Farruco”, (Apellido Morejón)
“Los Totoyos”, (Hermanos de Tito Garcia)
“Fallo”, (Rafael Fúster)
“El Colorao”, (Ramón Robaina)

“Cuqui”, (Cuqui Ruenes)
“Aceitunas”, (Joaquín Calderón)
“Pilingo”, (Bárbaro Luis Jacinto Puentes)
“Viyuyo”, (Jorge Fernández)
“Chiquitico”, (Apellido Páez)
“Chino Hidalgo”, (Manuel Giraldo Hidalgo)
“El Francés”, (Leovigildo Francés)
“Gallo Fino”
“Chacha”, (Apellido Viñas)
“Chachá”, (Luis Bernal)

“Chaparra”
“Nana”, (Ofelia González)
“Vivo”, (Apellido Callado)
“Nena La Barajera”
“Moñiñe”, (Gilberto Callado)
“Pendo”, (Cocinero)
“Lalo”, (Radamés Callado)
“Bambo”, (Juan Alvarez) (Hermano de Radamés Callado)
“Periquín”, (Pedro Solano)
“Pancho Tío”

“Michu”, (Apellido Cruz)
“Jabalí”
“Gringo el Panadero”
“Tingo”, (Apellido Márquez)
“Tata”, (El Güagüero)
“Tarzán”
“Pitongo”, (Agapito Martínez)
“Chucha”, (Apelllido Martínez) (Hermano de Agapito Martínez)
“Anguito”
“Mamarro”, (Apellido Prier)

“Tostao”, (Apellido Palacios)
“Fico”, (Apellido Calderón)
“Tenedor”, (Gilberto Betancourt)
“Neno”, (Apellido Rojas)
“Kimpo”, (Guillermo Verde)
“Pancha”, (Francisca Serrano)
“Tatín”, (Luís López)
“Nanao”, (José Antonio Díaz)
“El Piojo Blanco”, (Modesto Hano)
“Tángana”, (Emilio Hano) (Hermano de Modesto Hano)

“Chicho”, (Eulogio Crespo)
“Chuní”, (Jesús Pérez)
“Güay”, (Crescencio Hano) (Güay derivado de
a palabra americana “White”, color blanco)
“Esparraguera”, (Ramón Pedroso)
“Cañita”, (José Castillo)
“Papití”, (Apellido Zayas)
“El Mexicano”, (Manuel Campos)
“Macho”, (Murguía)
“Catalán”, (Bienvenido Cabrera, hijo de Julián Cabrera)
“Curro”, (Ramírez)
“Curri”, (hijo de Eladio Corchero)
“Currín”, (Luis Federico Domínguez)
“Hormiguita Cabezona”,
(Andrés Valdés Falero)


DÉCIMAS

"El desarrollo íntimo de cada nación reside en lo cultural". Elizabeth Liz Medina.

La autora de estas décimas, dedicadas a Santa Mónica, y al Río San Diego, fue alumna del Profesor Guillermo (Willy) Leal.


LO QUE ESTÁ EN MI CORAZÓN



Por Caridad García


Un camino vecinal
serpenteado de maniguas
que llega hasta Dayaniguas
saliendo de Paso Real.
Un paisaje natural
de espeza vegetación,
una amorosa canción
donde la voz del guajiro
derrama en verso y suspiro
las mieles de su pasión.


¡Santa Mónica la Bella!
tierra que me vio nacer,
me vio soñar y crecer
bajo el hado de mi estrella.
Mi pensamiento está en ella
profundamente enraizado
y, al evocar el pasado
me invade gran sentimiento
porque es mi dicha y contento
ese terruño adorado.


En el amplio veguerío
poblado de cocoteros
dejé mis sueños primeros
en el susurro de un río.
De allá salí en el estío
el año cincuenta y tres
y, aunque alguna que otra vez
a visitarlo volví
no pude encontrar allí,
la imagen de lo que fue.


Con mi pluma a ese lugar
voy saturada de amor
es mi deseo mayor
de sus gentes abrazar.
Juntos con ellos cantar
el himno de la esperanza
y en un cielo de bonanza
dejar para siempre escrito,
el recuerdo de "Carito"
donde el olvido no alcanza.


Ahora que mi gente vuela
hurgando en cada Rincón
aprovecho la ocasión
de llegar hasta mi escuela.
Por mis arterias se cuela
indescriptile ternura
la emoción más grata y pura
de un anhelo realizado
algo sublime y sagrado
que infinitamente dura.


He dejado en el final
a una persona querida
que le dio cauce a mi vida
con cariño paternal.
Hablo de Willy Leal
quien con voluntad sincera
luchó porque yo tuviera
un futuro digno y serio,
por eso en el magisterio
quiero plantar mi bandera.


Ya me despido de tí
¡Santa Mónica la Bella!
pido al hado de mi estrella,
que no te olvides de mí.
Pienso volver por aquí
a contemplar tus palmeras,
de tu río las riberas
y que me envuelva tu brisa,
para sentirte sin prisa
quererte y que tu me quieras.


HUELLAS


Viejo río, si supieras
cuánto calaste en mi infancia
con el susurro y fragancia
que respiré en tus riberas.
A tí confié mis primeras
ilusiones de chiquilla
y como una piedrecilla
llevada por la corriente
se fue mi vida inocente
abandonando tu orilla


Ya tu caudal se ha menguado
pero por tu cauce lento
navega mi sentimiento
de lealtad renovado.
Cuando el pesar me ha llegado
vuelvo el pensamiento en ti
Río San Diego, que allí
en tus queridas laderas
me sonríen las quimeras
que se apartaron de mí.






Las aguas tranquilas y desiertas del Río San Diego, constituyeron una importante vía de comunicación durante la colonia. (Fotografía tomada del libro San Diego de los Baños, Fragmentos de su Historia, por el P. Joaquín Gaiga)