viernes, 21 de enero de 2011

Khronos I
Personificación mitológica del tiempo.
(Raíz etimológica incluye cronología)

Por: Lic. Rolando Jacinto Cordero Alfonso
Edición: Ángel Luis González González
Edición Final: Osvaldo Gotera Perugorría

A solicitud de mi hermano fraternal y buen palaceño el señor Osvaldo Gotera, me he dedicado a escribir estas crónicas sin pretender hacerlo en orden histórico o estrictamente local; son más bien apuntes de hechos o situaciones ya escritas y que tomo el derecho de hacerlo con un solo propósito de acercar a los vueltabajeros donde quiera que estén a amar a un pequeño espacio de la provincia pinareña, el pueblo de Los Palacios y sus núcleos urbanos y rurales, sin dejar de mencionar la historia vinculada de éstos asentamientos con otros de la provincia y el país.

Quiero comenzar este primer Khronos con una poesía del palaceño Omar Rubio Álvarez.

A mi pueblo de Los Palacios

            Mi pueblo no aparece en los mapas,
                 De elegante textura,
                De ciudades hermosas.
          Mi pueblo es un pueblo de Cuba,
                   Ni ya tan viejo,
                   Ni ya tan nuevo.

              Es sólo una ojeada de tejas,
                    Y de calles quietas,
             Para el viajero del tren expreso.
                      Sólo para mí
              Cada calle y cada esquina,
               Cada techo y cada casa.
                  Es un poco de amor,
                 Y un poco de universo.

Con la nueva división política administrativa del Enero del 2011, con la creación de la nueva provincia de Artemisa, Los Palacios es el primer municipio pinareño de Este a Oeste, viajando por la Autopista Nacional; sus límites actuales son los mismos de la división del año 1976, al Este limita con el municipio San Cristóbal, al Oeste con el municipio de Consolación del Sur, al Norte con el municipio de La Palma y al Sur con el mar Caribe.

Su extensión es de 785,5 km2 y una población próxima a los 40.000 habitantes, lo que hace una densidad poblacional de 50 habitantes por km2. El 70% de su población residen en núcleos considerados urbanos como son los pueblos de San Diego de los Baños, Paso Real de San Diego, Paso Real Quemado, incluyendo los nuevos edificios llamados Pueblo Nuevo Cubanacán y el núcleo del Batey La Cubana, antiguo central azucarero “La Francia”.

La esperanza de vida actual es de 70 años promedio, y posee una red de consultorios médicos así como centros de atención primaria de salud que incluye los policlínicos comunitarios. La principal actividad económica es la agropecuaria, sus productos son el arroz, caña de azúcar, tabaco, cultivos varios, como tubérculos, frutas y vegetales. La ganadería, la leche, la carne de cerdo y ave son renglones que se desarrollan. Las zonas fértiles son las llamadas más altas de su relieve, donde coinciden numerosos asentamientos poblacionales.

La actividad industrial tiene un mayor peso en el secado y molinado de arroz, en el beneficio al tabaco (Escogidas), los talleres de confecciones textiles, materiales de construcción y artesanía tradicional encuentran nuevos espacios. El clima es parecido a la medio nacional. Clima tropical, lluvioso de mayo a octubre y secos de Noviembre a Abril.

La topografía territorial, montañosa al Norte, llanuras altas al Centro y pantanosas al Sur, inciden en relación a la flora pues la zona Norte y Sur son más boscosas con variedades de especies, cedros, caobas, majaguas, guásimas, pinos, atejes, flamboyanes, yagrumas, palma real, ceibas, palma cana, mangles y otras especies embellecen el paisaje.

La hidrografía es privilegiada de Norte a Sur por el Río Caiguanabo o San Diego, Río Sierra o Los Palacios, Río Santo Domingo o Bacunagua; los tres desembocan al mar Caribe, además hay otros riachuelos y arroyos que facilitan el drenaje natural en temporadas lluviosas como son: Río Manso, Arroyo La Majagua, Arroyo La Jaula y otros. Las lagunas naturales e Hitabos forman verdaderos espejos de agua favorables para la crianza de peces.

Los proyectos agrícolas locales hicieron que desde la década de los 70 del siglo pasado (1970) se construyeran tres (3) presas: La Juventud, Los Palacios y Bacunagua), que embalsan más de 200 millones de m3 de agua, además de un sistema artificial de canales para el regadío. La fauna autóctona tiene especies como la jutia, el maja Santa María, diversidad de reptiles, caimanes, jicoteas, patos silvestres, yaguazin, peces diversos, etc. En nuestra zona también anidan aves migratorias.

Con este breve resumen de características generales iniciamos este Khronos; el próximo será sobre:
Los primeros pobladores, El primer sitió por donde el europeo llegó a nuestras tierras. Dayaniguas.



domingo, 5 de septiembre de 2010

Reparaciones a la Iglesia Católica de Los Palacios

El día 30 de Agosto del año 2008, la iglesia católica del pueblo de Los Palacios resultó casi destruída por completo, por el huracán Gustav.


Finales del año 2011. Reparaciones de la Iglesia.
Todavía sin las campanas. Fotografía: Paul Díaz.

Finales del año 2011. Reparaciones de la Iglesia.
Todavía sin las campanas. Fotografía: Paul Díaz.


Reparaciones a la iglesia durante el mes de Julio, 2010.
Fotografía: Edel Valdés.

Otra vista de las reparaciones al edificio de la iglesia, durante el mes de
Julio, 2010.
Fotografía: Edel Valdés.

Vista de la iglesia después del paso del huracán.
Fotografía: Segundo Díaz.




domingo, 18 de julio de 2010

Nuevo Pueblo = CUBANACÁN


Situado al norte del Poblado de Paso Quemado (Barrio de Paso Real de San Diego), en la Carretera Norte hacia el Entronque de San Diego. Cerca del Embalse "La Juventud".

En tiempos antes de la Guerra de Independencia de Cuba, en este lugar que lleva por nombre Paso Quemado, existió otro poblado (antiguo) con el nombre de PASO REAL DE SAN DIEGO. Ya al comienzo del Siglo XIX Paso Real constituía un creciente caserío. Después del incendio del antiguo Paso Real de San Diego, los pobres desbandados y sin casa se trasladaron dos kilómetros hacia el sur, en la zona llamadas LOS POZOS, cerca de las paralelas del ferrocarril y allí comenzaron a construir sus nuevas viviendas y a fundar la NUEVA Paso Real, mientras lo que quedaba o habría resurgido de la antigua, había tomado el nombre de "Paso Quemado".


Edificios de Apartamentos.

Bodega en el Nuevo Pueblo - Cubanacán.
Otra vista del pueblo.

Otros edificios públicos y viviendas.





Varias vistas del Embalse "La Juventud"

Existen tres ríos importantes que atraviesan el Municipio de Los Palacios, de norte a sur, los cuales favorecen el drenaje natural y tienen su origen en lo interior del Grupo Montañoso y posee cada uno un embalse totalizando cerca de 200 millones de metros cúbicos de agua, lo que garantiza la fuente de abasto para los cultivos durante el período seco.

Las características principales de cada uno de estos ríos son:
Río Los Palacios: Se extiende de norte a sur desde la Sierra del Rosario hasta la Ensenada de Dayaniguas y está represado por el embalse de igual nombre, que tiene una capacidad de 45,4 millones de m3 y su fecha de explotación se reporta desde el año 1977. Sus aguas se dedican al arroz y cultivos varios.

Río San Diego: Es el tercero en importancia de la provincia con 88 Km. de largo, constituye el límite Oeste entre los municipios de Consolación del Sur y Los Palacios, se extiende de Norte a Sur, desde el extremo oriental de la Sierra de los Órganos hasta la Ensenada de Dayaniguas. Se encuentra represado en el Embalse "La Juventud", que tiene una capacidad de 105 millones de m3 y está en explotación desde 1973.

Sus aguas son utilizadas para el cultivo del arroz y los cultivos varios, siendo el mayor del municipio. Posee este río la particularidad de tener yacimientos de aguas minero-medicinales y termales, siendo las mismas utilizadas para el tratamiento a personas con afecciones de salud.

Río Bacunagua: Se extiende de Norte a Sur desde la ladera meridional de la Sierra del Rosario hasta la costa, constituye el límite entre San Cristóbal y Los Palacios y es represado por el Embalse Bacunagua, que está fuera del área municipal. Cuencas: En el territorio se ubican las cuencas de San Diego de los Baños, Los Palacios y Bacunagua, las cuales han sufrido grandes transformaciones debido al embalsamiento de sus ríos para el uso agrícola de sus aguas.

Se construyó la presa “La Juventud”, con una capacidad de 105 millones de metros cúbicos de agua; así como las presas de Los Palacios y Bacunagua, para beneficiar los cultivos en la llanura sur. Los Palacios cuenta con una red de acueductos para la población.

jueves, 24 de junio de 2010

El Espectro de Weiler Sobre Los Palacios

Información tomada del libro Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia, por el P. Joaquín Gaiga.

El ejército español, enviado a Cuba en el año 1895, era el más grande enviado a América por la península ibérica y estaba integrado pora casi cien mil soldados que se añadían a los viente mil ya de estancia en la isla antes de estallar la guerra.


Alrededor de 16,000 presidieron diversos lugares de la provincia pinareña y participaron en varias batallas. Frente a ellos nunca el ejército mambí llegó a los 4,000 soldados y se encontraba más escaso en armamento y recursos. Tenía a su favor el mejor conocimiento del territorio y la adaptabilidad al clima, además de la colaboración de los coterráneos, aunque no siempre fue así. Por el contrario, los ibéricos carecían sobre todo de recursos tácticos y estratégicos suficientes para detener la invasión

EL TRÁGICO BANDO

Eso y otras causas, sobre todo la del fervor patriótico explican la derrota de los españoles frente al ejército mambí. Derrotas que exacerbaron al nuevo comandante de las fuerzas españolas, Valeriano Weiler (fotografía), y lo instigaron a decretar el famoso y trágico Bando de Reconcentración el 22 de Octubre del año 1896 que establecía: "Todos los habitantes en los campos o fuera de la línea de fortificación de los pueblos, se reconcentrarán en el término de 8 días en los poblados ocupados por las tropas. Será considerado rebelde y juzgado como tal todo individuio que, transcurrido este plazo, se encuentre despoblado".

De tal manera no sólo se privaba al ejército libertador de las provisiones necesarias que normalmente le suministraban los campesinos, sino que se entregaba al hambre, a las enfermedades y a la muerte la población misma.

El efecto del Bando dio pábulo a la viruela, la fiebre amarilla y otras pestes que hicieron perecer decenas de miles de pinareños. Detrás de las cercas de alambre y bajo los rifles españoles nuestros pueblos sufrieron en su propia carne un adelanto de los horrores de los campos de exterminio nazi.

"Los Palacios no quedó exento de esta catástrofe que en muy pocos meses llevó la mortalidad a escala nacional a 400,000 vidas fundamentalmente entre mujeres y niños".

El general Miró informó que Weiler pasó por Los Palacios después de haber abandonado Artemisa el 28 de Octubre, pasando antes por Candelaria y San Cristóbal, poco después de publicado el bando.

Describía Francisco P. Machado en el libro "Piedad": "En los cementerios infinidad de cadáveres permanecían insepultos...Paletadas de tierra cubrían para perecer eternamente a éstos mártires y héroes ignorados... Veíanse familias completas, madres llevando en su brazos criaturas escuálidas, niños de 13 y 14 años comidos por la miseria, chiquillos con las costillas salientes, andaban de un lado a otro, tendiendo las manos nudillas, en solicitud de socorro...".

Al final del inenarrable calvario, el hambre y el azote de las enfermedades desatadas por la Reconcentración, además que los estragos, incendios y devastaciones de la guerra, dejaban al municipio el siguiente y muy elocuente cuadro poblacional: POBLACIÓN: LOS PALACIOS: Año 1887, 6501, Año 1899, 2456. PASO REAL: Año 1887, 4920, Año 1899, 1871. SAN DIEGO DE LOS BAÑOS: Año 1887, 6317, Año 1899, 2419.

EL TERRIBLE AÑO 1897

Prácticamente la población palaceña quedaba reducida en dos tercios, no llegando a los 3,000 habitantes, de los cuales sólo 900 residían en el caso urbano. En los libros de entierros del archivo parroquial, las defunciones asentadas en los años precedentes eran inferiores o superaban en poco las cien anuales. Sin embargo, superaban las doscientos en el año 1896 y llegaban a casi 700 en el año 1897. Los días más luctuosos en Los Palacios fueron el 18 y el 20 de Marzo del año 1897, con 9 sepelios por cada uno de estos días y el 31 del mismo mes con 8 sepelios.

A las pérdidas humanas, hay que añadir los daños materiales a los cultivos, al poblado, a las estructuras habitacionales. Los campos y las vegas se habían quedado desolados, quemados, improductivos, los ingenios existentes en el territorio, el San Miguel en San Diego y el Nueva Empresa o Limones (en el actual Pitirre, al pie de la Loma del Toro), se quedaron destruídos y sus hacendados se vieron precisados a abandonar nuestro territorio.

El pueblo de Paso Real así como la parte oeste de los Palacios, fueron incendiados en el año 1896, por lo que gran parte de la población fue a parar a las zonas más intrincadas de los campos para cultivar lo que podían para subsistir. Como ya se ha explicado, Paso Real, antes de la Guerra de Independencia, se encontraba donde actualmente se encuentra Paso Quemado. Las familias que sobrevivieron a la guerra, a la quema del pueblo y a la Reconcentración, según testimonio de Leandro González Alcorta, se desplazaron algunos kilómetros más al sur y construyeron cerca de la línea ferrea la actual Paso Real.



sábado, 19 de junio de 2010

Primeros Signos de la Presencia
y Actividad de la Iglesia Católica en Los Palacios


(Información tomada del Libro Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia, por el P. Joaquín Gaiga).


Iglesia Católica de Los Palacios, (Julio, 2011) todavía en
reparaciones. (Fotografía: Leonel Bárcenas).
Fotografía tomada en el mes de Julio del año 2010, por el palaceño Orlando Gotera, mostrando las reparaciones en el edificio de la Iglesia Católica de Los Palacios, que resultó dañado
considerablemente por el Huracán Gustav, daños que pueden apreciarse en las fotografías que siguen.




Dos fotografías de la Iglesia Católica de Los Palacios, mostrando
los efectos del Huracán Gustav, en el año 2008.
(Fotografías donadas por el palaceño Segundo Díaz)

La Iglesia Católica de Los Palacios, antes de la visita del Huracán Gustav. (Año 2007).
(Fotografía: Ángel González)


En las últimas décadas del Siglo XVII, los vegueros y otro tipo de agricultores encontraron entonces el apoyo de la Iglesia en su intento de establecerse y poblar el desierto territorio de la Vuelta Abajo no sin chocar a veces contra las pretensiones de los hateros que no querían perder sus vastas posesiones. Aquellos que formaban la clase acomodada, solían en la vejez sentirse atraídos por la necesidad de espiar pasadas culpas. Habían dado rienda suelta a malas pasiones, ahora buscaban abrirse la puerta de lo eterno. Uno de los medios que usaban para encaminarse a ese fin consistía también en la disposición de mandos piadosos. Así ocurrió que iglesias e instituciones se hicieron beneficiarios de ofrendas y poseedores de propiedades y rentas que les permitieron, además de realizar las estructuras para el culto y la instrucción cristiana, desarrollar también una preciosa obra de promoción social e instrucción, etc.

Con respecto a Los Palacios, existe precisa documentación de que el día 30 del mes de Marzo del año 1735, mediante nota testamentaria, la muy reverenda madre María del Tránsito, religiosa del Monasterio de Santa Catalina de Sena de la Ciudad de San Cristóbal de La Habana, mandó fundar una casa capellanía en el Hato del Ciego.

Veinticinco años después, precisamente el año 1760 se toma como el de la fundación del pueblo de Los Palacios. Lo recuerda también la fecha grabada en el escudo municipal. En aquel mismo año, el Obispo Morel de Santa Cruz fijó sus ojos en la Iglesia entonces auxiliar de Santa Cruz de los Pinos y la convirtió en parroquia. Existían en aquella época apenas 27 casas de guano, entre ellas, en una casa de vivienda se estableció también una ermita destruída en el año 1763 a causa de un incendio. Este accidente atrajo hacia el incipiente pueblecito de Los Palacios la benevolencia de unas generosas monjas de La Habana.

Desde el año 1762, un Cura, quizás itinerante, había empezado a quedarse, de vez en cuando, en sus viajes pastorales a cuestas de caballo en la Ermita de Los Palacios, donde catequizaba, celebraba los sacramentos de la iniciación cristiana y también matrimonios.


Documento (copia) de la donación del
terreno para la construcción de la Iglesia
Católica del pueblo de Los Palacios.
 En resumidas cuentas, las propias religiosas del convento de Santa Catalina de Sena propietarias del hato entonces nombrado Jesús de Nazareno del Ciego proponían al cura y sacristán que cuidaban la pequeña ermita, contigua a la casa de dicho hato, que habían regalado, de dejarla por las condiciones de indecencia y casi de ruina en que se encontraba y por lo cenagoso del sitio donde se hallaba.

Los invitaban además a emprender la fabricación de una Iglesia de tejas capas a un cuarto de legua distante de dicho hato en una lomita más cerca del rio nombrado Los Palacios. Para dicho fin se hizo la donación de dos caballerías de tierra para dicha iglesia. Las tierras para la urbanización de Los Palacios, no procedían entonces de la decisión de algún descarriado que quería enmendarse en el umbral de la vejez y de la eternidad, sino de la generosidad de almas elegidas, algunas de las cuales parecen hermanas e hijas de un hombre piadoso que había donado al Convento su propiedad.



2da., parte del documento (copia), de la
donación del terreno, para la
construcción de la iglesia católica
del pueblo de Los Palacios.

Según la tradición oral parece que cierto don Pedro o don Gregorio Hernández (1760) era capataz de la Hacienda del Ciego y habría sido él quien dio origen a la celebración de la Fiesta del Nazareno. Su devoción a Jesús Nazarero lo habría llevado hasta cambiar su apellido Hernández por el "de la Cruz" y todos su descendientes habrían tomado este apellido. La duda sobre si la persona con apellido Hernández que dio origen a esta tradición, se llamabra Pedro o Gregorio, es reforzada por el hecho de que ambos nombres se encuentran frecuentmente entre sus descendientes.

Adelantando algunas vicisitudes de la iglesia material, se puede decir, que al parecer en el año 1816 el templo atravesaba una situación que hizo necesaria una obra de radical reparación o mejor, una Pastoral del Obispo Espada, interesando a los fieles, lo que dio por resultado una reconstrucción. La nueva Iglesia, sin embargo, fue víctima de otro incendio en el año 1827. Fue nuevamente reconstruida resultando una de las más lindas de la Vuelta Abajo. Pero de nuevo fue destruida en el año 1896, durante la Guerra de Independencia. La actual Iglesia, en fin fue edificada a inicios del Siglo XX, inaugurada en ocasión de la fiesta patronal en el año 1902 y completada y abierta definitivamennte al culto en el al 1903.



Año 1957: La iglesia y su alrededor luego de la conclusión de los arreglos.

Año 1956: Después de la construcción de las aceras, se inició el trabajo del
arreglo del techo y el exterior de la iglesia.







Míseras condiciones de la habitación del cura cuando en 1954,  llegaba el P. Salvador.












Fueron también reparadas dos campanas y adquirida una
tercera en tiempos del P. Salvador.







Año 1956: Quedaban terminadas las construcciones del estudio
y del escritorio del P. Salvador. (Al este de la iglesia, al lado
de la antigua Calle San José), y la cocina (Oeste de la iglesia,
al lado de la antigua Calle 32. Es posible ver las condiciones
de estas calles, entonces sin aceras.

Bachilleres y Curas que celebraron oficios religiosos en la Ermita de Los Palacios, hasta el año 1860.

B. Felix Joseph Rodríguez de Ávila (1762-1772).
B. Isidro Rafael de Soto (1769-1772).
P. Francisco Henrrig Arzola (1775-1788).
D. Juan Jacinto Domínguez F. (1788-1800).
P. Manuel Rodríguez y Tamariz (1804-1822).
P. Tomás Juan Bautista Carvajal (1823-1844).
P. Diego García, De 27-9-1844 a 14-4-1845.
P. Justo Falcón (1845-1860).

A pesar de lo desconocido de su fatiga apostólica y celo pastoral, merecen el gran respeto por haber vivido de verdad la llamada del Maestro.

Otros sacerdotes que oficiaron en la Iglesia de Los Palacios:

P. Claudio Ojea, (12-1940 - 06-1946).
P. Joaquín Valdés Pérez (16-06-1946 - 15-10-1951).
P. Navarro Lozano (24-03-1951 - 12-04-1953). Interino.
P. Salvador Díaz Montoro (23-04-1953 - 10-07-1960).
P. Clemente Lombó (13-07-1960 - 20-08-1960).

Desde Noviembre del año 1954, hasta Septiembre del año 1959, por casi seis años, el P. Salvador Díaz Montoro publicó mensual un boletín de 4 fachadas con el título: "La Voz de la Parroquia". Hacia publicidad a tiendas, laboratorios, oficinas y otras entidades comerciales del pueblo, sirviendo así al autofinanciamiento del boletín mismo que se imprimía en la imprenta "El Esfuerzo".

En el boletín de los meses de Noviembre y Diciembre del año 1956, rendía cuenta de las muchas reparaciones hechas a la Iglesia y sus dependencias por un costo de 7,808.90 pesos; en Diciembre informaba detalladamente sobre los trabajos hechos. En el boletín del mes de Enero del año 1957, contaba que la parroquía se equipaba de algunos muebles. Una mesa para la sacristía cuya madera de cedro y playwood fue ofrecida por los generosos madereros de Fierro, Jorge Dancausse y Enrique H. Martín. Y un armario para el Archivo parroquial ofrecido por un amigo de La Habana.

En el boletín del mes de Febrero del año 1957, informaba de la feliz sorpresa traída por la Providencia el día 11 de Enero. Había comparecido cierto Doctor Bango con su camioneta llevando una campana y entregándosela al Padre Salvador con el máximo de la sencillez. "La campana que faltaba para que los tres huecos de la espadaña quedaran llenos".

Comité Parroquial y Liderazgo de Ofelia Valverde:

Presidente de honor el excelentísimo Mons. Evelio Díaz y Cía, Obispo de Pinar del Río. Doctores, Ramón de la Cruz, Manuel Dorta Duque, Mario Díaz Díaz, Santiago Gutierrez de Celis, Lucilo de la Peña Cruz y José Monte, Secretario.

Señoras: Georgina Martínez viuda de Álvarez, Celia Martínez de Fernández, Georgina Medel de Ajamil, Oilda Fernández de Hernández y Encarnación Viña Delgado.

Señor: Avelino Tapias Iglesias, Señora Aurora Cruz de Tapias, Señorita Ofelia Valverde, Emma Cruz Piñera, Mercedes Dorta Duque, Doctor Joaquín Carluch (Juez Municipal), Señora Ana María Cruz, viuda de Abreu, Señor Celestino Mayor y señora, Señora María Medel, viuda de Valverde, Clara Díaz de Díaz, Señora Petrona Capote. viuda de Grenier y Señora Amelia Alfonso de Viñas.

Según se publicó en el diario "Mundo Católico", la Iglesia Parroquial de Los Palacios se encontraba en muy mal estado. Su altar mayor tenía que ser sustituido, la sacristía amenaza ruinas, sus techos, paredes y pisos en pésimo estado. No tenia casa parroquial, ni colegio, teniendo terreno para ello.

En el período del año 1940 al año 1960, que es el período en que guiaron la comunidad religiosa de Los Palacios, el P. Claudio Ojea, el P. Joaquín Valdés y el P. Salvador Montoro, además de imprimirse el periódico "El Esfuerzo, además se imprimió, como vimos antes, "La Voz de la Parroquia". Ciertos acontecimientos e iniciativas de la parroquia de Los Palacios encontraron resonancia también en varios periódicos provinciales y nacionales.


Donantes de imágenes a la Iglesia Católica de Los Palacios:

La imagen de Jesús Nazareno, patrono principal de la parroquia, fue llevada al templo por el señor don Luis Díaz, católico ferviente, abuelo del Obispo diocesano, el excelentísimo Monseñor Evelio Díaz.
La imagen del Arcángel Rafael, fue traida desde Barcelona hacía más de 70 años, por lo esposos don Gregorio de la Cruz y doña Eugenia Díaz.
La imagen de la Merced fue donación de la señora Higinia de la Cruz, en reconocimiento por haberse restituido la salud a su hija Sofia.
La imagen de Nuestra Señora del Rosario fue donada por el Padre Pepe.
La imagen de Nuestra Señora de Fátima fue donado por el doctor Octavio Rivero Partagás.
La imagen de la Caridad del Cobre fue adquirida con ofrendas del mismo pueblo de Los Palacios.
La imagen de la Virgen del Carmen fue donada por su devoto el doctor Armando Valverde y su familia.
La imagen del Sagrado Corazón fue donada por las reverendas madres del Colegio de Buenos Aires y Calzada del Cerro, a través de la antigua alumna, señora Emilia Nieves Piñera y Pérez que presidió la Asociación del Apostolado de la Oración durante muchos años sucediéndole después la señora Fortuna Medel.


viernes, 18 de junio de 2010


Presencia Religiosa en el T.M., de Los Palacios

Por Jesús Marcos García Vázquez
Maestro Resp. Logia “Montecristi”


 La iglesia católica ha estado presente en cada uno de los grandes acontecimientos que han tenido lugar en Cuba desde su descubrimiento, colonización, ordenamiento social y su formación e idiosincrasia como nación.


Los Estados Unidos cada día hacían sentir más su influencia sobre la Isla de Cuba, motivado por su cercanía geográfica, el incipiente y cada vez más próspero comercio y por la constante presencia de cubanos en su extenso territorio en busca de mejores horizontes de vida o del refugio seguro que siempre han encontrado, ante persecuciones políticas. En estas influencias recibieron los cubanos nuevas formas de adorar a Cristo y practicar su doctrina en el seno de las llamadas iglesias evangélicas o protestantes, de gran arraigo estos cultos religiosos en Estados Unidos. Algunos palaceños se convirtieron a estas religiones y recibieron sus bautizos en iglesias protestantes.

Ya desde el año 1762 un Cura, quizás itinerante, había empezado a quedarse, de vez en cuando en sus viajes pastorales a cuestas de caballo en la Ermita de Los Palacios, donde catequizaba, celebraba los sacramentos de la iniciación cristiana y también matrimonios. Sobre la Iglesia Católica en Los Palacios y su fundación incluiremos un trabajo individual.


Iglesia Católica de Los Palacios, antes del Huracán Gustav.
Fotografía: Ángel González.
En el año 1929 es fundada en Los Palacios la primera iglesia protestante; la Iglesia Adventista del Séptimo Día, en esta fundación participaron los masones; Emilio Girado y Calixto Arrebato. En ese propio año 1929 son bautizados: Felina Delgado, Magdalena Delgado, Rosa Arrebato, Matea Arrebato, Hortensia Martínez, Amparo Martínez Batlle (esposa de Emilio Girado), Eulogia Arrebato (esposa de Calixto) y Genoveva Arrebato. Los primeros cultos se veneraron en la vivienda de Emilio Girado, sita en la Calle 23, entre Calles 20 y 18, (antes Calle Antonio Maceo y Calle Warren y Calle Froilán Núñez). También funcionaron como iglesia en la esquina de la Calle 25, (antes Calle Luis A. Fernánez), donde estuvo la Funeraria Rodríguez; en la Calle 17, (antes Calle Aliño), lugar que fue la residencia del juez Carluch; en la esquina de la Calle 21, (antes Calle José Martí), casa donde vivieron Osvaldo Gotera y Gonzalo Casanova. Actualmente su sencillo y acogedor templo radica en la Calle 21, entre 20 y 22, (antes Calle José Martí y Calle Warren y Calle Ajuria), y contiguo al mismo la casa vivienda del pastor.

Las primeras expresiones de la religión bautista o baptista se reciben de pastores que a caballo predicaban por los campos del suelo palaceño. Los bautistas celebraron sus primeros cultos y bautizos en los hogares de sus fieles. De gran apoyo para la obra bautista en Los Palacios lo fue la Tía Jino Cargot, su familia y su vivienda en Paso Real.

La Iglesia Bautista de Los Palacios fue fundada en el año 1947, construyéndose su templo y casa pastoral en la Calle 21, esquina a la Calle 24, (antes Calle José Martí y Calle Céspedes). Fotografía: Luis J. Puentes (Pilingo).



A finales de los años cuarenta en las zonas rurales de Los Palacios comienzan a sentirse las primeras manifestaciones religiosas y proselitistas de la secta conocida por los Testigos de Jehová. Este grupo religioso cristiano fue fundado en el año 1872 en Pittsburg, Pensilvania, por el norteamericano Charles Taze Russell. La sede internacional de los Testigos de Jehová radica en Brooklyn, Nueva York. Los miembros de esta secta creen en la segunda venida de Cristo; se consideran seguidores de la cristiandad primitiva y ven en cada testigo a un ministro de Dios. Insisten en el conocimiento y estudio de la Biblia y en la absoluta obediencia a sus preceptos. Las enseñanzas de los Jehová son difundidas por sus miembros que predican de puerta en puerta y distribuyen folletos a los transeúntes en la calle. Las clases de estudios bíblicos son impartidas por lo general en hogares privados. Salones del Reino es el nombre que reciben los lugares donde celebran sus reuniones y asambleas.


Los Testigos de Jehová reconocen lealtad tan sólo al Reino de Jesucristo. Se niegan a saludar bandera alguna, aunque sea la de su patria, votar en elecciones, ser enrolados en el ejército, cumplir con el servicio militar o a expresar lealtad de cualquier modo a ningún gobierno. Este proceder les ha creado enfrentamientos y conflictos con las autoridades institucionales de muchos países. En el año 1954 en Los Palacios estableció un Salón del Reino en la Calle 25, (antes Calle Luis A. Fernández), en el lugar conocido por la Cuartería de Puentes. A partir de los años sesenta ante la negativa de sembrar tabaco, cumplir con el alistamiento en el servicio militar y otras leyes del Gobierno Revolucionario, fueron considerados enemigos de la revolución y una feroz persecución y acoso se cernió sobre ellos.


A los poseedores de tierras se les decomisó las mismas y obligados a vivir en lugares inhóspitos; los jóvenes que se negaban a ser reclutados en el servicio militar eran encarcelados. Todos aquellos, hombres o mujeres, que fueran sorprendidos predicando o en registros a sus viviendas se les encontrara la Biblia o materiales propios de su religión, además de ser decomisados estos materiales religiosos, fueron condenados a fuertes multas o privación de libertad, acusados del delito de posesión de impresos clandestinos.


Estas medidas represivas y de fuerza no lograron destruir o disminuir esta secta, que cada día crecían más en adeptos y se fortalecían en su fe. A partir del año 1990 una controlada tolerancia en las prácticas religiosas y de logias fraternales concedida por el Estado Cubano, también ha sido disfrutada por los Testigos de Jehová.


El metodismo, movimiento protestante fundado en Londres, Inglaterra el 1 de Mayo del año 1739 por el teólogo inglés John Wesley, llegó a territorio norteamericano muchos años antes de la Declaración de Independencia de este país el 4 de Julio del año 1776. De los Estados Unidos pasó a Cuba y al municipio de Los Palacios llegó en la década del año 1940. En Paso Real de San Diego se constituyó un templo para la práctica de esta religión en el año 1949. Siendo reconstruido totalmente por el pastor Ramiro Expósito en el año 1990. Fotografías: ARCHIVO (OGEPE).


El espiritismo que es un sistema por el cual se trata de establecer comunicación con los muertos, por lo general a través de un clarividente o médium, también tuvo asiento en Los Palacios y muchos, palaceños y transeúntes a veces, ejercieron de médium. Uno de los espiritistas que mayor tiempo estuvo ejercitando esta profesión en una consulta situada en la vetusta antigua colonia, en la Calle 23, (antes Calle Antonio Maceo), fue Domingo Fonte.


Muy en moda siempre estuvieron en Los Palacios los curanderos, que utilizaban para curar, además de la buena fe, una mezcla de medicina verde o natural ligada con rezos. Muy recordados en esta función Manuel Martínez y Antonio Martínez (Calinga el tintorero).


Nuevas formas de practicar el cristianismo en el seno de iglesias evangélicas llegaron a Los Palacios entre los años 1985 y 1990.

Se fundaron cuatro de estas iglesias en el municipio; dos en el casco urbano, una en Perico García y la otra en Paso Quemado. También en Paso Real existe un pequeño templo denominado “Los Guardianes de la Cruz de Cristo” y una casa de oración de esta religión en Los Palacios.


Bibliografía:- Alcedo, Antonio de. Diccionario geográfico-histórico de las Indias occidentales o América. 5 vols. Madrid: Imprenta de
-Benito Cano, Años 1786-1789.
- Periódico “El Esfuerzo”, Diciembre del año 1945. Año 3, No. 55.

viernes, 28 de mayo de 2010

Donde Nació el Primer Núcleo de Los Palacios...

Donde Nació el Primer Núcleo Poblacional de Los Palacios, Provincia de Pinar del Río

(Información tomada del libro "Jesús Nazareno de Los Palacios, 250 Años de Historia", del P. Joaquín Gaiga)

Escribía el destacado historiador pinareño Emeterio Santovenia: "Hasta la primera mitad del Siglo XVII en las ochenta leguas de extensión de la Vuelta Abajo reinaba la soledad. No había un sólo juez, ni un sólo sacerdote, ni un sólo pueblo. No se oía la voz de una sola campana. No se encontraba un sólo sitio destinado a labranzas de frutos comestibles. No existían caminos. Sólo existían las sendas abiertas por los cobrizos. Tiempos de cuero y de sebo fueran llamados aquellos en que únicamente la piel y la grasa de unas reses tenían valor comercial".

Sin embargo algo nuevo con respecto al desarrollo poblacional de nuestra provincia y nuestra zona ocurría en la primera mitad del Siglo XVIII, y vale la pena subrayarlo: el tabaco.

La producción tabacalera ya en el primer cuarto del Siglo XVIII era una de las fuentes de riqueza en Cuba. En el año 1717 se estableció la Real Factoría de Tabacos en La Habana. Pero hubo una reacción decidida a este proyecto de monopolio estatal de parte de los vegueros de los alrededores de La Habana. El capitán general Gregorio Guazo tuvo que reprimir con dureza la insurección de los vegueros. Algunos insurrectos fueron ejecutados y sus cadáveres colgados de los árboles en caminos muy frecuentados de la capital para público escarnio. El rigor de la sangrienta represión produjo el terror entre los labradores del tabaco más cercanos a la ciudad.

Muchos de ellos decidieron huir hacia la Vuelta Abajo; región donde la autoridad de la Corona apenas existía. "Criollos y naturales de Canarias encontraron en los campos de este territorio un terreno excelente para este cultivo".

Así no sólo se iba descubriendo lo que en adelante se habría revelado, sobre todo en la parte más occidental de la provincia, como la zona de producción del mejor tabaco del mundo, sino que "se actuaba una progresiva salida de la Vuelta Abajo de la etapa del pastoreo y, con el difundirse de las siembras de tabaco y otros cultivos, la población iba creciendo y vinculándose a la tierra". Se establecieron y fueron paulatinamente creciendo entonces los primeros pequeños asentamientos poblacionales. Pocas decenas de familias alojadas en humildes casas de tabla y de guano a transformarse, en poco más de dos siglos, en los pueblos o ciudades de decenas de miles de habitantes.

Ya antes del fín del Siglo XVII surgía Guanajay en el extremo oriental de la provincia, seguida por Consolación del Sur y Pinar del Río, en el occidente. ¿Y Los Palacios? Más o menos en aquel mismo período, en el Hato del Ciego se estableció un primer pequeño poblado del cual existen todavía huellas visibles, pero en el más completo abandono. Se trata de un sitio al este del pinar en la parte oriental de Los Palacios en un descampado de terreno baldío junto a pastos bastantes áridos. El terreno aparece además diseminado por las características piedras de la zona llamadas "mocorrero". Piedra muy compacta, áspera y porosa y con un alto contenido de hierro.

El lugar resultaría siniestro y escalofriante si alguien quisiese aventurarse en la noche. Entre zarzas de marabú y otros arbustos espinosos se ocultan antiguos pozos abandonados. Algunos de ellos ya completamente secos y transformados en macabros receptáculos de esqueletos de vacas y otros animales. En cierto punto de las inmediaciones se divisa como una pequeña plaza rodeada de restos, apenas visibles, de cimientos de antiguas casas hechas de la misma piedra, el "mocorrero" al cual aludimos antes. Por aquí y por allá se levanta alguna mata y el viento sacude el curioso follaje de la rara palma cana.

Uno de los pozos del antiguo asentamiento
del Hato del Ciego.
Aquí evidentemente vivieron nuestros antepasados europeos, primeros propietarios del Hato del Ciego o Sabana del Ciego que, si en el mes de Abril del año 1590 recibía como merced Juan Sánchez, en el año 1680 se encontraba bajo la juridiscción eclesiástica del sacerdote que ejercía los Santos Sacramentos en Consolación del Sur. Todavía la zona que se encuentra al sureste del pueblo de Los Palacios se llama "El Ciego" y, en la calle a la derecha del ferrocarril rumbo a La Habana, se encuentra todavía un pozo muy semejante a los descritos arriba y eficiente. En tiempo de sequía y falta de funcionamiento del acueducto público, se ha informado, que también sus vecinos lo aprovechan por lo menos para abastecerse de agua para lavar sus ropas o bañarse. Lástima que recientes obras de mantenimiento, hayan disminuido el nivel del agua que normalmente el pozo tenía. A causa de un incendio, ocurrido en el año 1705, quedaron destruídas las pocas casas de aquel primer humilde caserío y también una primera ermita edificada en el lugar. Cuando esto acontecía, según narra Esteban Pichardo, era arrendatario del Hato del Ciego Don Gaspar de la Cruz.

Un poco por el incendio, un poco más tarde por la llegada de los vegueros que se aprovechaban de las orillas del Río Macurijes (hoy Río Los Palacios), para regar su primeros cultivos de tabaco, el centro del nuevo pueblo naciente fue desplazándose siempre más hacia el oeste, es decir, más hacia las orillas del propio río.

Factores que Promovieron un Incremento Poblacional más Acelerado


Con el paso de los años, las sucesivas intervenciones y orientaciones favorecieron el incremento demográfico. Primero fue la publicación de dos reales Cédulas en el año 1798 que, en el marco de la dura pugna entre ganaderos y labradores que "constituía casi un estado de guerra en Cuba", ante todo estableció que "las tierras situadas en los márgenes de los ríos y precisamente las extensiones bañadas por las crecientes debían considerase bajo el dominio privativo de la Corona" y entonces podían ser adquiridas más fácilmente por los labradores".

En cuanto a que esta decisión favoreciera el incremento demográfico resultó el hecho que en 20 años (desde el año 1798 hasta el año 1818), la población de Nueva Filipina se triplicaba superando los 1,300 habitantes. Mientras Los Palacios alcanzaba los 593 habitantes y San Diego de Los Baños los 582. Otro hecho habría favorecido el aumento poblacional. Y fue exactamente, cien años después de la institución del monopolio de la Real Factoría, y su supresión por parte del Rey Fernando VII. Aunque los vegueros debían pagar al rey lo correspondiente a la vigésima parte de su cosecha, quedaban favorecidos con respecto a la situación precedente y alentados en su espíritu de iniciativa.

En fin, el incremento demográfico de la jurisdicción de occidente y del territorio de Los Palacios, encontró otro aliciente paradójicamente en la crisis que se produjo en Cuba a fines del primer cuarto del Siglo XIX (año 1825). A causa de la caída del precio del café y de ataques varios de piratas mexicanos y colombianos. Muchos labradores del café, cuyo cultivo se había extendido en la isla gracias, sobre todo, a la emigración de gente laboriosa de Santo Domingo, se iba difundiendo en la provincia en las lomas del Cuzco y en la Cordillera de los Órganos, y muchos labradores huyeron de los entornos de La Habana buscando mejores condiciones de trabajo en las vegas de la Vuelta Abajo.

Al sur y al norte, nuestro territorio resultaba hasta mediados del Siglo XIX, como el del "mayor desarrollo ganadero gracias a prósperas haciendas como las de Dayaniguas, San Juan del Guasimal, Puercos Gordos, Bacunagua, Santa Mónica, San Juan de Reyes, Limones y otros más al norte. Pero en la parte central del territorio empezaba la disolución de las haciendas ganaderas y el fomento de las vegas de tabaco. Nuestro buen tabaco denominado como de "Semi-Vuelta".

Según el Tomo XII de las Memorias de la Sociedad Patriótica de La Habana. (Ed. del año 1841): "Las riquezas de Los Palacios consisten en los productos de sus tabacos y colmenas y en la crianza de ganado mayor y menor. Las demás ramas de la agricultura del país están aquí en completo abandono". De hecho, la huida de los labradores del café hacia la Vuelta Abajo hizo redoblar y más que redoblar en 20 años los habitantes de Nueva Filipina.

El Río Los Palacios, Límite de las Jurisdicciones de Nueva Filipina y La Habana. Aumento poblacional del territorio


El tabaco, cultivo intenso y de minifundio, que requería muchos cuidados pero poco capital, y corto tiempo para que la hoja madurase y la cosecha pudiese ser recogida, fue preferido desde sus inicios comerciales por los hombres pobres del campo cubano que, siendo libres, podían decidir por si mismos su destino...Así surgieron pequeñas comunidades vegueras desde Guane hasta Mayarí. Las 4 mayores áreas tabacaleras tradicionales correspondían a: Vueltabajo (Pinar del Río); Partido (La Habana); Remedios (Las Villas) y Oriente (Bayamo y Marayí).

En el año 1758, se mencionaban las siguientes haciendas pertenecientes a Jesús de Nazarero del Ciego: Hacienda del Ciego, Bacunagua, La Sierra, El Sitio, Limones, Sabanilla, San Bartolomé, San Diego, El Hatillo, Macurijes, San Juan, Sacaleyes, Guaiquibá, Sabanas Nuevas, Guasimal, El Pinal y 3 Vegas.

Puente sobre el Río Los Palacios, en la Carretera
hacia el poblado de Paso Quemado. (Oeste).
Fotografía: Ángel González.

El día 23 del mes de Julio del año 1774, dictaba un decreto, el C. Gral., de Cuba, Marqués Felipe de Fonsdeviela, según el cual quedaba constituída la Jurisdicción de Filipina o Nueva Filipina que comprendía todo el territorio situado entre el Río Los Palacios y el Cabo San Antonio. El territorio al este del propio río pertenecía a la jurisdiccíon de La Habana. Por consecuencia además: el territorio palaceño al occidente del río pertenecía al Partido de Consolación del Sur y el ubicado al oriente del río, pertenecía al Partido de Santa Cruz de Los Pinos. Vale recordar que San Diego de los Baños, entonces pertenecía a la jurisdicción de Nueva Filipina. El río Los Palacios constituía el límite de las dos estructuras administrativas hasta el año 1847.
Vista del actual Río Los Palacios, a su paso por
el pueblo, con su caudal disminuído, debido a la
construcción del embalse.
Fotografía: Ángel González.
El río Los Palacios dividía al pueblecito de Los Palacios también en lo eclesiástico. Pues quedaban bajo Consolación del Sur los feligreses que vivían al oeste y bajo Santa Cruz de los Pinos los que vivían al este del río, que eran casi la totalidad. El río Los Palacios se transformaba en límite significativo también con relación al cultivo del tabaco. Pues "los tabacos más excelentes por fragancia y calidad se producían al oeste de dicho río, y un poco más ásperos resultan los que se producían al este".